30 de julio de 2016
30.07.2016
Sin reservas

Gracias por ser uno de ellos

30.07.2016 | 12:37

Quienes vivimos en primera persona el incendio del Desert de les Palmes en aquel verano de 1992, el de las Olimpiadas en Barcelona que siguieron a primera Copa de Europa del Barça, no pudimos evitar temernos lo peor: La Serra d'Espadà, el segundo parque natural más extenso del País Valencià, ha estado a punto de convertirse en cenizas. Así de fuerte. El fuego que se inició el pasado lunes en un paraje no menos querido, el de las Peñas Aragonesas, amenazó durante días entrar en el corazón de una de las sierras más populares y disfrutadas de la provincia. Finalmente no lo hizo y aunque afectó a un reducido número de hectáreas afortunadamente no han sido las de mayor valor ecológico. Pese al dolor por la pérdida de 1.600 hectáreas de monte, la sensación tras apagarse el fuego es de alivio: La Serra d'Espadà se ha salvado. La hemos salvado... bueno, no, la han salvado para ser más exactos.

Como siempre ha podido ser gracias en buena medida a la "evolución favorable" de las condiciones climatológicas: Sin esa condición es todo mucho más difícil. Pero sobre todo ha sido gracias, como siempre, al esfuerzo y el trabajo de todos aquellos efectivos que participaron en su extinción. La pintada en la carretera de Artana con el explícito lema de "Moltes gràcies" se ha convertido en una de las imágenes que permanecerán en la hemeroteca de lo que hemos vivido estos cinco días de julio.

Casi 500 profesionales llegaron a coincidir trabajando en las labores de extinción: bomberos, pilotos, brigadas forestales, técnicos, militares, guardia civil, policía autonómica, personal sanitario, etc. Un despliegue que requería de una coordinación que esta vez, a tenor de lo que todos han destacado, ha funcionado a la perfección sin recelos entre instituciones de distinto signo político y sin protagonismos ni disputas que no suelen llevar a ninguna parte. El presidente Ximo Puig y el presidente Javier Moliner coincidieron en el camión del Puesto de Mando Avanzado y se limitaron a alabar el trabajo de quienes lucharon contra el fuego: No podían hacer otra cosa y su presencia se justifica y se explica como el lógico, y necesario, reconocimiento a la labor que efectúan.

Pero sus responsabilidades y su trabajo están en otros espacios. Las administraciones tienen que "apagar" los fuegos en otras instancias y en otros tiempos. Primero con la prevención que necesariamente pasa por una doble vertiente: de una parte campañas para educar y concienciar a los ciudadanos sobre los peligros de hacer fuego o llevar a cabo prácticas de riesgo, y de otra invertir en mantener los espacios naturales en condiciones que permitan minimizar los efectos del fuego. Además, cómo inevitablemente el fuego llegará, deben invertir en equipos de control y en medios de extinción que faciliten una respuesta rápida y eficaz ante una emergencia. Nuestros bomberos, los hombres y mujeres que se juegan la vida en cualquier incendio, han de estar lo mejor preparados posible, pero también lo mejor equipados posibles.

Todo para minimizar los efectos de la negligencia de aquellos que queman el monte sin querer quemarlo, por supuesto, pero también sin querer evitarlo. La cultura del fuego tan arraigada en nuestro imaginario festivo y social no ayuda mucho a ello, la verdad: hemos visto demasiadas veces a apenados agricultores quemar rastrojos y asistir impotentes al inicio de un desastre ecológico; hemos visto lanzar bengalas y tracas en bodas o celebraciones de otro tipo que han causado incendios; hemos visto barbacoas y torràs de xulles que nos han costado un serio disgusto, etc. Por ver, hemos visto incluso a un alcalde de Cullera sentarse en el banquillo por autorizar un castillo de fuegos artificiales pese a la alerta por unas condiciones climatológicas adversas que acabó causando un fuego devastador. Y deberíamos dejar de ver esas cosas...

También otras mucho más despreciables como el trapicheo y la corrupción a cuenta de la lucha contra los incendios forestales. Una sombra de duda que se cierne sobre el ex delegado de Gobierno, el popular Serafín Castellano, investigado por un presunto amaño de contratos públicos relacionados con empresas del sector aéreo dedicadas a la extinción de incendios forestales a las que adjudicó contratos millonarios durante su etapa como ex conseller de la Generalitat Valenciana. No respetaron nada y trincaron de allí donde pudieron, también de la lucha contra los incendios.

Pero bueno, mejor acabar con mejor sabor de boca. Con el reconocimiento público a quienes estos días se han jugado la vida para salvar la Serra d'Espadà. Gracias a todos ellos. Gracias a Mitxel, mi hermano, por ser uno de ellos.

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