02 de agosto de 2016
02.08.2016
Olímpicos de Castelló

La plata de un pionero

Nació en Benlloch, fue ídolo en Barcelona y llegó a entrenar a Castellón y Valencia en varios amistosos, antes de que el fútbol abrazara el profesionalismo

02.08.2016 | 08:53
La plata de un pionero

Fútbol. Agustín Sancho fue un pionero: el primer valenciano en portar la camiseta de la selección española de fútbol y el primero también en conseguir una medalla olímpica. La plata de España en los Juegos de Amberes en 1920 es todavía una de las mayores gestas de la historia del deporte nacional. El centrocampista de Benlloch, albañil de oficio, fue uno de los protagonistas

La primera selección española de fútbol de la historia logró un éxito descomunal: la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes. En aquel equipo de pioneros, en 1920, militaba un castellonense. Agustín Sancho Agustina se crió en Barcelona, pero nació en Benlloch, donde pasaba algunos veranos.

Hablar de Sancho es hablar del fútbol previo a la creación de la Liga y la implantación del profesionalismo. Sancho era albañil y consideraba aquello una ventaja, porque el trabajo lo mantenía en forma. «El año que construí mi casa perdí tres kilos y gané la Copa», recordaba en El Mundo Deportivo, a la hora de la retirada.

Sancho fue una institución en el crecimiento del fútbol en Barcelona. Hasta los 15 años practicó la pelota mano, pero cuando probó el fútbol ya no lo abandonó. Creció en el popular barrio de Sants y jugó en diferentes equipos locales hasta llamar la atención de los dos grandes de la ciudad. Pese a apalabrar su fichaje por el Español, fue finalmente el Barcelona el que acudió a su casa y le convenció. Encadenó seis temporadas y alzó dos Copas de España y cuatro campeonatos regionales.

Entonces, molesto por las críticas por su sobrepeso, volvió a jugar en Sants. La directiva del Barcelona, tras una campaña sin él, le reclamó. El regreso se alargó durante cinco cursos, con botín similar a la primera etapa: dos Copas del Rey y tres campeonatos regionales.

Sancho también dejó huella en su tierra. Fue el primer entrenador de la historia del Club Deportivo Castellón, aprovechando la estancia veraniega en la provincia, y también dirigió al Valencia en algunos amistosos. Terminó su carrera como entrenador-jugador del Sabadell, en 1928. Después ejerció de ayudante y de entrenador en la década de los cuarenta, pero principalmente se dedicó a la construcción. En su funeral, en 1960, se reunieron en Barcelona más de cuatro mil personas.

La hazaña

El hito de Amberes todavía colea, casi un siglo después, como una de las mayores hazañas del deporte español. El entrenador Francisco Bru digirió un largo proceso de selección. Sancho estuvo en la lista previa y se ganó el derecho de participar en la gran cita, donde España cosechó dos preseas. Si la plata en polo la consiguió un equipo de aristócratas, la medalla en fútbol la obtuvo un grupo heterogéneo. Eran mayoría, eso sí, los futbolistas del norte de la península, por la amenaza de barro en los campos belgas. Sancho fue uno de los cuatro futbolistas del Barcelona en liza, junto a los mitos Zamora y Samitier, y a Sesúmaga, que fue el máximo goleador español en los Juegos.

Como no podía ser de otra manera, puestos en faena, el anecdotario es extenso. En Amberes, Sancho se paraba a observar las obras y a criticar el modo local de construcción. Tanto fue así que terminaron ofreciéndole un trabajo. Tuvo que ir el entrenador para advertirle que no era buena idea. Y es que el fútbol movía aún poco dinero. El viaje en tren hasta Bélgica fue aventurero. Allí se instalaron en un cuartel militar y se aseaban en abrevaderos de caballos. Las dietas del Comité Olímpico no daban para disfrutar de los mejores cabarets de la ciudad, pero el plantel encontró acomodo en alguna tasca del puerto. No faltó fiesta ni celebración, alguna con susto. Tras una noche hedonista, pensando que Suecia había renunciado al cruce con España, se enteraron del cambio de opinión de los escandinavos. Por suerte la organización fue comprensiva con la resaca española y el partido se aplazó al día siguiente.

Muchas de estas anécdotas se recogen en Jóvenes promesas, el libro de Juanjo Díaz Polo que explica la gestación de la primera selección española de fútbol. En lo competitivo, España, con futbolistas como Belauste, Sabino o Pichichi en sus filas, además de los mentados, ganó la medalla de plata y el apelativo de la Furia. Debutó en la fase previa con victoria sobre Dinamarca (1-0), y perdió en los cuartos de final ante la anfitriona y campeona, Bélgica (3-1). El formato de competición ayudó: España avanzó por la repesca derrotando a Suecia (2-1) e Italia (2-0), y ganó a Países Bajos en la final por el segundo puesto (3-1). El centrocampista Sancho disputó dos partidos: Bélgica e Italia.

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