Ramón Pardo,
Castelló
El equipo de gobierno de la Diputación de Castelló acordó, por decreto, el gasto de 6.987 euros para
«la adquisición de mobiliario con destino al despacho de la diputada Esther Pallardó»
, que se encarga del área de Relaciones Institucionales de la corporación provincial. La medida se produce apenas unos meses después de tomar posesión de su cargo y de volver a ocupar el mismo despacho que ocupó en su etapa como responsable del área de Prensa de la institución.
Pallardó es ahora la responsable de contactar con los alcaldes de los 135 municipios de Castelló para buscar soluciones a sus problemas urgentes. Una tarea que ha iniciado ya con el envío de cartas solicitándoles información sobre el estado de tramitación en que se encuentran sus planes urbanísticos, en especial el plan general de ordenación. Asimismo, tutela el servicio de Prensa y la publicidad oficial de la diputación.
El decreto autorizando el gasto de redecoración del despacho y renovación del nobiliario fue sancionado el pasado 25 de septiembre por el vicepresidente sexto de la institución provincial, Ramón Tomás Céspedes. Este documento forma parte de la amplia relación de decretos firmados por el presidente y sus vicepresidentes que serán comunicados a los diputados el próximo martes.
De este decreto serán informados los grupos políticos de la corporación en la sesión plenaria ordinaria de este mes, que se celebrará el día 30, y que permitirá, entre otros asuntos, aprobar una importante modificación de crédito por importe de 1.119.104 euros, con la que se busca atender, entre otros compromisos, a la adquisición de la plaza de toros de Vilafranca con el pago de los 245.128 euros en que ha sido tasada en dos anualidades, siendo la más importante la de 2008.
Un pleno con siete mociones
El despacho extraordinario de la sesión incluirá al menos siete mociones, las presentadas por los dos grupos políticos de la oposición. De ellas cinco corresponden a las del Bloc y las dos restantes al PSPV. Precisamente el grupo socialista plantea la necesidad de confeccionar un reglamento que establezca los términos y procedimientos del debate para agilizar el desarrollo de los mismos.
Y es que en los dos primeros plenos celebrados tras el paréntesis vacacional, el número de mociones, enmiendas a la totalidad y transacionales, en algunos casos, ha llegado a provocar situaciones pintorescas a la hora de determinar si las mociones se votan cada una por separado o se hacen de manera conjunta.