S. Pitarch,
Castelló
El presidente del Partido Popular en Castelló, Carlos Fabra, ha forzado la dimisión de Víctor Campos como secretario general y ha elegido a Marisol Linares para reemplazarle. Fabra trasladó a Campos su disgusto por haber hecho pública su disposición a renunciar al cargo a través de
Levante de Castelló
y, de inmediato, exigió la misma sin esperar a que concluyera su mandato en el próximo congreso provincial como inicialmente había anunciado.
El viernes por la mañana, el mandatario popular había advertido tal circunstancia en un encuentro con la prensa en el que había intentado desmentir las informaciones de este periódico, pero después daba a conocer el calendario de actuación que llevará hasta el nombramiento de Linares en la próxima reunión del comité ejecutivo provincial, una vez pasada la festividad de Todos los Santos.
Ni Carlos Fabra, ni la propia Marisol Linares quisieron hacer ayer ninguna declaración y el silencio en las filas del PP de Castelló ha sido la estrategia a seguir hasta la próxima semana. De esta manera, y como había anunciado, Fabra, ha impuesto una persona afín para ocupar la secretaría provincial, frenando de raíz las especulaciones que habían propiciado que saltaran a la luz diversos nombres, como Rubén Ibáñez, Vicent Aparici, Herminia Palomar y Esther Pallardó.
Linares, pese a llevar casi 20 años en política no había ocupado puestos de gran responsabilidad hasta esta legislatura, donde actualmente ejerce la tercera portavocía adjunta del Grupo Popular en les Corts. Esta diplomada en Ciencias de la Educación fue regidora en el Ayuntamiento de Castelló y directora territorial de Bienestar Social.
«Caza de brujas»
Tras la fricción entre Fabra y Campos, son los afines al segundo, los que están empezando a preocuparse por una posible «caza de brujas». Así, fuentes cercanas al ya «de facto» ex secretario provincial han mostrado su temor por unas posibles represalias por parte del presidente, ya que éste había mostrado en público su enfado por las últimas declaraciones de Campos y por las filtraciones en torno al proceso de renovación de la secretaría general. Al respecto, precisamente Pallardó matizaba ayer sus palabras a este periódico para rechazar que pudiera acusarse a nadie del partido, para señalar a fuentes de la oposición cuando la definió como
«de escaso peso político».
La relación entre Campos y Fabra ha venido deteriorándose desde que el primero anunciara antes de verano su salida de la vida política. Cabe recordar que esta misma semana ha sido nombrado consejero de la empresa concesionaria de la Generalitat Aguas de Valencia (AVSA), por el que puede percibir una media de 47.000 euros en dietas por asistencia a las reuniones del consejo de administración. Además, AVSA repartió el año pasado un total de 659.000 euros en retribuciones a sus consejeros.