J. Domingo,
Morella
Un pasado marcado por el hilo y los telares. Entre fajas, mantas y pañuelos, Portell ha crecido desde el siglo XIX. La localidad de Els Ports, que no supera los 300 habitantes, mantiene activas cuatro empresas dedicadas a la producción de toallas o jersey. La tradición mantiene la población. La historia vinculada al mundo del tejido es el argumento del nuevo museo que se ha inaugurado en la finca de la Rosaleda, dentro del proyecto Les Mans dels Ports.
La Rosaleda fue creada por una empresaria local, Luisa Camañes, heredera de una larga tradición de tejedores. En el museo se conservan telares del siglo XIX que llegaron a Portell en 1927. En la inauguración, Luisa Camañes contó, de forma emocionada, la tradición del telar o el urdidor, que pueden observarse en el museo.
Se trata de un espacio en el que puede conocerse toda la evolución del tejido. Gerardo García ha sido el encargado de coordinar la musealización. Dos grandes paneles cuentan la biografía de Luisa Camañes y la biografías de muchos otros
portellans
anónimos que han tejido o han recorrido el mundo vendiendo fajas.
En los pueblos que rodean Portell se dice que cuando Colón descubrió América ya había allí un
faixero
de Portell vendiendo fajas. Una muestra de cómo los
faixeros
recorrieron a pie, a caballo o bicicleta, miles de kilómetros para comercializar su producto.
Para hacer posible el museo se han restaurado por completo tres telares, que estaban afectados por la carcoma. En el siglo XIX había un telar en cada casa. Los vecinos tejían fajas para la fábrica Giner de Morella o la fábrica dels Artoles, en Villarluengo (Teruel).
Las mujeres trabajaban doce horas diarias para conseguir un salario. De los
faixeros
nacieron importantes empresarios del sector textil que se mantiene vigente. Los telares que se exponen servían para fabricar de tres colores diferentes a la vez. Estos telares manuales sirvieron como base para los mecánicos.
Una mujer directora
Luisa Camañes dirigió una fábrica textil en Castelló con más de cincuenta trabajadores en nómina y más de cien que trabajaban en casa.
«No veían muy bien que una mujer fuera dueña de una empresa, eso me llevó a pasar muchas dificultades y problemas, pero a pesar de ello logré ser la primera mujer en España que dirigió una fábrica textil»
, explica Camañes. En la actualidad, Portell Artesanal, Texris, Tena Agut y Las Cabrillas son las empresas que continúan la tradición textil.