Levante de Castelló, Castelló
El obispo de la diócesis de Segorbe-Castelló, Casimiro López, y una representación de religiosos y vecinos de Castelló se han desplazado hasta Roma para vivir en primera persona hoy la beatificación de los diez religiosos nacidos o relacionados con la provincia, que están incluidos dentro del proceso de beatificación de los 498 hombres y mujeres de la Iglesia muertos durante la guerra civil española.
Estos «mártires de la persecución religiosa de 1936», tal y como los ha llamado la Conferencia Episcopal, incluyen un total de 18 personas nacidas en la Comunitat Valenciana, de los que los pertenecientes a la diócesis Segorbe-Castelló suponen la mayor representación. Esta causa ha sido promovida desde Madrid, pero ha supuesto una determinación polémica al reabrir el debate de la memoria histórica.
Carmelitas, hermanos de las escuelas cristianas de La Salle y la primera religiosa mártir nacida en Castelló forman la lista de religiosos de la provincia que en la mañana de hoy serán beatificados en la plaza de San Pedro. La ceremonia comenzará a las 10.00 horas.
Sin la presencia de Benedicto XVI
El Vaticano anunció ayer que este acto no contará con la presencia del papa Benedicto XVI, pero a pesar de esto la celebración no quedará deslucida por los 5.000 valencianos .
Estas diez personas, tal como informaba la diócesis Segorbe-Castelló, son personas que nacieron en Castelló y trabajaron apostólicamente y fueron ordenados y se formados como religiosos aquí, en la provincia.
De estos nuevos mártires de la Iglesia católica, sólo dos nacieron en los actuales límites de la diócesis castellonense, entre ellos la primera monja de la provincia que será beatificada. Se trata de Luisa Pérez Brihuega, que al profesar se hizo llamar Luisa de la Eucaristía.
Hay tres vecinos de Benicarló que serán beatificados hoy como mártires. Se trata de los hermanos Vicente y Nicolás Alberich y de José Llorach. Naturales de Forcall eran los religiosos Ramón Palos Gascón, Mateo Molinos Coloma y Jaime Gascón Bordás. De Vila-real, era el religioso Ludovico Mª Ayet Canós, de Santa Magdalena de Pulpis era el nuevo beato y natural de Sant Mateu era el mártir Eliseo Mª Maneus Besalduch.
Todos ellos fueron asesinados durante los primeros días de la guerra civil. De esta manera, la Conferencia Episcopal quiere reivindicar a sus fallecidos durante el conflicto y rendir homenaje a estos religiosos valencianos.