Liria Erviti, Castelló
La fiscal solicitó ayer una condena de nueve años de prisión para un vecino de Vinaròs, Juan Antonio B. F., al acusarle de intentar matar a su compañaera sentimental tras rociarla con gasolina. Alternativamente, el ministerio público calificó los hechos como un delito de amenazas, por el que pidió dos años de prisión. La defensa solicitó la libre absolución al considerar que no había pruebas contra el procesado.
Los hechos que ayer se juzgaron en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castelló tienen su origen en una denuncia presentada en el cuartel de Vinaròs. El 16 de septiembre de 2001, una vecina del municipio, denunció que su compañero sentimental, tras una discusión en el domicilio, le roció con gasolina pero no llegó a provocar un incendio dado que escapó de la vivienda.
El acusado fue tajante al negar las acusacicones. «Jamás en la vida rocié a mi mujer con gasolina; ni se me pasaba por la cabeza. Tampoco me he rociado yo, nunca en la vida, jamás». Además, quiso dejar claro que «ni soy un asesino ni un perturbado; soy una persona normal y corriente, un trabajador».
Juan Antonio B. únicamente reconoció que el día de los hechos discutió con su pareja, con la que convivía desde hace 24 años. «Estábamos pasando algún problemilla, discutíamos de vez en cuando». Según él, tenía gasolina en casa para la moto, en la terraza «y para dejarla tenía que pasar por la puerta del cuarto de baño. Ella se puso nerviosa, se puso a chillar y se fue».
Al ser preguntado por la fiscal, el procesado aseguró que su compañera «padece mucho de los nervios» y admitió que aquélla le ha denunciado muchas veces «pero luego me quitaba las denuncias».
La compañera del acusado no quiso declarar en el juicio de la Audiencia, acogiéndose a su derecho. Apuntó que en los 24 años de convivencia han tenido 5 hijos y que en la actualidad no va a ver a J. B. a prisión porque tiene una orden de alejamiento.
Continuos incidentes
En la vista oral también declaró un agente de la Guardia Civil de Vinaròs, que tomó la denuncia a la pareja del procesado. Según ésta, «la mujer dijo que su esposo la quería matar» y, aunque no recordaba muy bien los hechos, manifestó que la mujer olía a gasolina y que estaba nerviosa.
El testigo explicó a la Sala que la pareja implicada había protagonizada numerosos incidentes en el ámbito de la violencia doméstica, «era prácticamente un aviso semanal», indicó y añadió que se trataba de amenazas, agresiones a su pareja y a su hija así como órdenes de alejamiento.
La declaración del agente provocó una reacción airada del acusado que aseguró que aquél mentía y que le tenía manía. Ante este comportamiento, la presidenta de la Sala llamó la atención del procesado que, lejos de callarse, siguió replicando hasta que finalmente fue expulsado temporalmente, aunque antes de salir tildó de «sinvergüenza» al testigo.
Otro de los agentes, que no pudo aportar datos relevantes, afirmó que el acusado estaba ebrio cuando sucedieron los hechos. Sobre este punto, la forense matizó que J. A. B. es consumidor habitual de bebidas pero no es alcohólico.
El procesado, en sus últimas palabras, proclamó su inocencia y previamente su abogado manifestó que no existe ninguna prueba incriminatoria y que la mayoría de los incidentes entre la pareja ha sido juzgados como faltas.