Ramón Pardo Castelló
La concesionaria del servicio de gestión de purines ,Tetma, ha pedido a la Diputación de Castelló la modificación de las condiciones de la concesión ante el importante desequilibrio económico, que atraviesa con unas pérdidas en 2006 de 6 millones de euros, dos millones más de lo previsto en el plan de explotación. Sin embargo, desde la institución se descarta rescindir o modificar las condiciones de la concesión.
Esa importante desviación económica ya fue advertida por el grupo Socialista hace unos años cuando, tras las denuncias de los ganaderos de inactividad de las balsas instaladas, pedía aclaraciones y garantías de la viabilidad del plan. Un plan que, según las plicas de adjudicación fijaba un resultado de explotación de 4 millones de euros en 2006.
La crisis del plan movió al equipo de gobierno a encargar el 1 de junio de 2006 a la empresa Consultores, Cooperativa Valenciana una auditoria externa, que incluía un estudio económico y jurídico de la gestión. El documento sería la base para encarar el futuro del servicio y «determinar las responsabilidades legales de los firmantes» , a la par que «determinar el estado financiero actual de la concesión».
Las importantes desviaciones económicas que han presidido la explotación de las instalaciones del plan de purines, que tienen su cabecera en la Vall d'Alba propició la salida hace cuatro años del socio de Tetma, Urbaser. Además, desde el inicio representantes de entidades agrarias como Intercoop denunciaron que el plan de purines había sido elaborado sin tener en cuenta las necesidades de los ganaderos.
Esa falta de sintonía ha deparado, como denunció un responsable de Intercoop, la baja utilización de las balsas para recoger el purín distribuidas en varios puntos del interior de la provincia. Algo que aduce la empresa para rescindir el contrato al apuntar como uno de los detonantes de la crisis «la escasa utilización de algunas plantas».
Otro de los problemas con que se ha encontrado este plan provincial de purines, impulsado desde la diputación y al margen de la Conselleria de Medio Ambiente que ahora prepara uno propio para toda la Comunitat, es los problemas de introducción en el mercado del subproducto obtenido tras tratar los estiércoles animales en la planta de gestión de la Vall d'Alba.