Prudente padre es el que conoce a su hijo

 

Manuel Portolés

Comenzamos con una frase de W. Shakespeare (1564-1616), para transitar desde los tests de paternidad hasta como la aptitud paterna ejerce influencia en la salud de los hijos; como dice un proverbio latino «como es el padre así es el hijo».
En general, el 25% de los hombres que dudan de su paternidad está en lo cierto. Al menos es lo que afirma la compañía de biotecnología Bionostra, que añade «en la comunidad valenciana la probabilidad de no ser el padre biológico del niño se duplica», con respecto a otras provincias. Buen comienzo para el Día del Padre. Si usted tiene dudas quizás pueda felicitar a su progenitor civil con un «Felicidades papa, seas quien seas», o éste saber biológicamente quien le felicita en el Día del Padre.
Bionostra nació en el año 2000 bajo el paraguas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y diversos especialistas en diagnóstico molecular. Esta compañía aprovecho el Día del Padre de 2007 para lanzar al mercado su test «Biopaternidad». Y ahora, en su segundo cumpleaños, da a conocer algunos de sus resultados: «las regiones más cálidas de la Península Ibérica son las que demandan mayor número de pruebas de paternidad». Es decir, nuestra comunidad es un área muy, pero que muy caliente para las infidelidades.
Mi ADN dice "padre"
A través de su web (www.biopaternidad.com), la compañía ofrece un test sencillo, por 400 ?, para confirmar relaciones de paternidad y parentesco. El objetivo es extraer el ADN y leer la información genética que pasa de una generación a otra, y compararla entre padres e hijos. La muestra biológica, fácil de obtener e indolora, se toma de la mucosa bucal, frotando en su parte interna con un bastoncillo que facilita el test (envío por correo o mensajero); en otros casos más detectivescos pueden extraer el ADN de cabellos, uñas, colillas de cigarrillos, chupetes, cepillos de dientes o restos de sangre, por ejemplo, en un pañuelo.
Evidentemente, las muestras deben de obtenerse de todas las personas implicadas, y en 3 días el resultado está disponible y sus dudas resueltas. También, para los más impacientes, existe un servicio exprés en 24 horas; ambos procedimientos determinar la condición de «soy papa» con una probabilidad del 99,99%. El método incluye compromiso de confidencialidad. Por cierto, que el 90% de los usuarios de estos test son varones, que buscan confirmar su paternidad en procesos de divorcio, pagos de pensiones, herencias, reagrupación familiar, infidelidades?
Para utilizar estas pruebas en procedimientos judiciales deben de reunir éstas validez legal, y para ello las muestras ya no se envían por correo, si no que se obtienen en el propio laboratorio de «Biopartenidad», mediante procedimientos llamados de cadena de custodia de muestras que otorguen máximas garantías de validación legal a los resultados de ADN.
Mejor una madre que un padre añoso
La revista de investigación Plos Medicine recogía este mes un artículo, realizado por australianos, que llegaba a la siguiente conclusión: «los hijos de padres mayores tendrían menor coeficiente intelectual». El estudio que contenía pruebas de inteligencia realizadas a 33.000 niños, con evaluaciones a los 8 meses, y a los 4 y 7 años de edad, incluía test de memoria, coordinación motora, ocular y sensorial, aprendizaje y habilidades de lectura, ortografía, conversación y también pruebas aritméticas.
Los resultados demuestran que cuando el padre era de mayor edad, sus hijos obtenían menores puntuaciones en los test de inteligencia y coordinación. Sin embargo, cuando la madre tenía mayor edad mejores calificaciones obtenían sus hijos en las mismas pruebas. Este hallazgo pone un contrapunto al conocimiento que se tenía hasta el momento, pues se conocían los efectos sobre la salud infantil relativos a la edad de la madres o de ambos progenitores, como la presencia de deformidades al nacer, y aumentos en las incidencias de cáncer, autismo y esquizofrenia. Ahora añadimos, con paternidad añosa hijos de menor inteligencia.
Padres bipolares, hijos bipolares
Otro resultado reciente, aparecido en marzo en Archives of General Psychiatry, señala que si los padres padecen de trastorno bipolar (antes psicosis maníaco-depresiva), en su descendencia aumenta el riesgo de padecer esta alteración, y otras perturbaciones que tienen que ver con el estado de ánimo y la ansiedad. El análisis que incluyo cerca de 400 niños de 6 a 18 años de edad (hijos de padres con la enfermedad), fue comparado con un grupo control.
El 11% de los hijos de varones con trastorno bipolar tenían espectro bipolar, mientras que en el grupo control la incidencia fue menor al 1%. Ahora bien, si ambos progenitores eran bipolares, la incidencia alcanzaba el 30%. Además, la expresión del trastorno (su primer episodio) aparecía en los hijos antes de lo que había comenzado en los padres, a los 12 años de edad. Quizás esto ocurra por ser los padres bipolares más perceptivos a detectar los síntomas de una enfermedad que conocen bien, o quizás en las nuevas generaciones la enfermedad se muestra con mayor agudeza.
Y para finalizar un dar de píldoras científicas, que demuestran lo complicado que esta el tema de ser padre responsable, sin entrar a detallar las responsabilidades que podrían pedir los hijos. La primera, es de la revista Cephalalgia (sobre dolores de cabeza) que publicaba en enero un estudio de Rutgers University que sugería que las hijas adolescentes de padres (esta vez ambos) con depresión, conducta antisocial y drogodependientes, tendrían mayor riesgo de sufrir migrañas; resultados lógicos y un mal menor con lo que convivían. Una derivada del estudio fue analizar si había relación significativa entre estas psicopatologías y los problemas estomacales en los adolescentes. Y miren por dónde, salió que no hay relación. Y la segunda píldora, la extraigo de las páginas del número de enero de Diabetes Care, donde investigadores del Hospital de Helsinki (Finlandia), dicen que la diabetes tipo 1 (enfermedad autoinmune) retrasaría su aparición en los hijos de padres con diabetes tipo 2 (metabólica y ligada a obesidad).
Con estos resultados podríamos incluso construir el «algoritmo del buen padre», que no solo incluiría la secuencia de ADN-paternidad, sino lo que hemos sido capaces de desarrollar durante nuestra pequeña evolución paterna. Un filosofo francés del siglo XVIII, ya decía «un buen padre vale por cien maestros» (Jean J. Rousseau, 1712-1778), y en siglo XXI podríamos añadir «un buen padre vale por cien trozos de estable ADN». Feliz Día del Padre.

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