Levante-EMV, NewYork
Enormes cantidades de diamantes diminutos, cada uno midiendo menos de un micrómetro (mucho menos que el grosor de un cabello humano) se encuentran en los discos de material que rodean algunas estrellas.
Las huellas dactilares de los cristales de diamante son ciertas líneas características en la franja infrarroja del espectro electromagnético. La primera de estas firmas se descubrió en 1983 en el disco de materia en torno a «Elias 1», una estrella del tipo «HAEBE». Se trata de estrellas jóvenes y muy brillantes, con masa mediana, de aproximadamente entre 1,5 y 10 veces la masa del Sol.
Aunque se han llevado a cabo observaciones minuciosas de otras sesenta estrellas «HAEBE» desde entonces, los científicos han encontrado sólo tres con tales líneas de emisión distintivas en sus discos. Después de más de 15 años de especular sobre las razones de estas líneas características, los astrónomos han concluido que los portadores de estas emisiones son los diamantes.
Un equipo internacional de astrónomos del Instituto Max Planck (Alemania), la Universidad de Hokkaido (Japón), la Universidad de Jena (Alemania), y la Universidad de Copenhague (Dinamarca), usó las observaciones del Telescopio Subaru para sostener con datos su interpretación de por qué sólo algunas estrellas particulares poseen diamantes.
Existe otro rasgo intrigante en estas estrellas con diamantes, tienen grandes fogonazos de rayos X. La pregunta ahora es: ¿estaran los diamantes y las llamaradas de rayos X relacionados de alguna manera?.