Manuel Portolés
Me despedía al final de julio con un artículo sobre la nueva gripe (El virus H1N1 y la pandemia del 9) diciéndoles "ya hablaremos en septiembre, ¡feliz agosto!" sin saber que la primera semana de este mes, precisamente la gripe me impediría comenzar esta sección. Venganza, ¿quizás.
Superada la crisis griposa, quiero indicarles que existe un verdadero galimatías de cifras de enfermos y fallecidos de la pandemia H1N1 2009, desde que la OMS decidiera cerrar la información que en este sentido ofrecía por países. Cerrada la web donde se descargaba esta información, día a día, se podía leer, la primera semana de Julio, 94.512 infectados y 429 fallecidos. Un análisis de prospectiva de los resultados de los últimos 40 días, ajustados a un modelo matemático sencillo indica que, de ser ciertos los datos de la OMS, a finales de octubre serán más de un millón los infectados en el planeta. La tasa de mortalidad comenzó en junio en 6,6 por mil enfermos, y un mes más tarde estaba en 4,2 por mil enfermos, entonces ¿por qué no publicar los datos
No se entiende, que otras agencias internacionales como la PAHO (Pan American Health Organization) publiquen los datos del continente americano, como también lo hace el CDC (Centers for Disease Control and Prevention), y la OMS no lo haga; a finales de julio estas agencias reunían en los EE.UU., 43.771 casos y 302 muertes (6,9 por mil enfermos). Su homólogo en el viejo continente, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), hablaba al final de Julio de 1.266 fallecidos en todo el mundo (7,4 por mil enfermos).
Disminuye la incidencia, peroÉ
Sin embargo, los resultados de esta última semana van cambiando el panorama de la pandemia, la PAHO (datos de América) cifra en 65.256 los infectados con H1N1 y 365 los muertos, con una tasa de mortalidad (más baja que en julio) de 5,6 por mil enfermos; la mitad de estos pacientes corresponden a los EE.UU. El famoso CDC de Atlanta, por su parte ya no habla de infectados, si no de hospitalizados, algo más de 9.100 con 593 muertes desde mediados de abril de 2009; su informe de final de agosto se iniciaba afirmando "la actividad de la gripe aumenta en los EE.UU". Y el ECDC, en su informe de 15 de septiembre, cifra para la Unión Europea (sumando cuatro países de la EFTA) en 50.892 los casos confirmados de gripe A (H1N1) y 137 los fallecidos, lo cual origina una tasa de 2,7 defunciones por 1.000 enfermos. Parece ser que la pandemia va por barrios.
En este último informe de la ECDC, España aparece con 1.538 casos confirmados y 25 fallecidos (mortalidad 16,2 por 1.000 infectados) y Francia, por ejemplo, muestra 1.125 casos y 20 muertos (17,8 por 1000 enfermos; en este caso con territorios de ultramar); por lo tanto, en ambos países la mortalidad por caso diagnosticado es al menos seis veces más alta que la media europea. Los países del área ECDC con más individuos infectados son Reino Unido con 13.322 infectados y 76 fallecidos (tasa de mortalidad de 5,7 por 1000 enfermos) y Alemania con más de 18.300 diagnósticos confirmados, aunque el informe no indica cifra de fallecidos. A nivel mundial se suman, según ECDC, 3.559 muertos, y al ritmo de expansión se pueden superar los 20.000 fallecidos en el invierno.
Sin embargo, la esperanza es que a pesar de la farmacopea incipiente, muchos pacientes se recuperan de esta enfermedad sin tratamiento médico alguno.
En definitiva, debemos de estar preparados para una posible oleada en la propagación de la pandemia. De lo sucedido hasta ahora concluimos varias cosas: (1) el virus H1N1 constituye la cepa gripal dominante en la mayor parte del mundo, y la pandemia continuará en los próximos meses; (2) en todos los brotes relatados el virus se mantiene idéntico, ni ha mutado, ni se ha convertido en más virulento; (3) la clínica de la enfermedad es similar en todos los países, y la mayoría de los pacientes presentan un cuadro leve de la enfermedad; (4) esta pandemia afecta en mayor medida a los más jóvenes, y los casos graves, incluidos los mortales, se han dado en adultos menores de 50 años (en la gripe estacional el 90% de los casos graves ocurren en personas de más de 65 años); (5) otras enfermedades, como las respiratorias (asma), cardiovasculares, diabetes o estados de inmunodepresión, aumentan el riesgo de que la gripe A (H1N1) conduzca a un estado de salud grave; y (6) la gestación acarrea también un mayor riesgo para la infección.