Se trata de los equipos portátiles, que contribuyen a la diseminación de gérmenes patógenos, en especial de bacterias resistentes a los antibióticos, por el hospital, sobre todo en las unidades de cuidados intensivos. Al menos es lo que afirmaban recientemente científicos de la Universidad Hebrea de Hadassah (Jerusalén) en la revista Chest; el 39% de estos equipos están contaminados de bacterias. Esta misma semana en la conferencia internacional Antimicrobial Agents and Chemotherapy, que se celebra en San Francisco, un grupo de investigadores del Childrens Hospital de Los Ángeles (EE UU) demostraban como una bacteria (Staphylococo aureus) podría sobrevivir hasta dos meses entre los juguetes de los niños, y de éstos colonizar la piel para empezar su expansión.