Manuel Portolés
Valencia
Veamos parte del análisis aparecido este mes en la revista British Medical Journal que califica al mismísimo Papá Noel (personaje inspirado en el obispo cristiano Nicolás, siglo IV), de un mal ejemplo para la salud de los niños. Para los investigadores australianos de la Universidad de Monash (Melbourne) San Nicolás, como también se le conoce, con sus hábitos alimentarios (¡jo-jo-jo!) estaría promoviendo la obesidad y promocionando la conducción de un vehículo volador en estado de embriaguez; y con exceso de velocidad y el agravante de nocturnidad (¡Papá Noel, no corras!). También el líder de sus renos (motores), Rudolph, presenta signos de haber bebido en exceso, pues aparece iluminando el cielo con su brillante nariz roja.
Papá Noel mejoraría su aspecto de obeso si dejara de comerse las golosinas de los niños, ricas en calorías, y compartiera la comida de su colega el reno, apio y zanahorias; por cierto, alimentos repletos de vitaminas con propiedades beneficiosas para la vista y pelo, además de ofrecer propiedades ventajosas para el sistema circulatorio, disminuye el colesterol y combate la hipertensión. Sin embargo, sobre el apio (crudo en ensaladas) tengo que añadir que se le atribuyen «noticias» afrodisiacas (aumento del deseo sexual e incremento de la erección). Pensándolo mejor, quizás no sea muy apropiado que Santa Claus comparta la comida con sus renos; implicaciones estéricas con balcones y chimeneas lo impiden.
No les parece que con su peso (índice de masa corporal en obesidad) sería más saludable para Papá Noel que se dejara de trineos mágicos y ejerciera su trabajo en una «bicicleta fantástica», además de practicar más de ejercicio durante el año en lugar de estar todo el día con el sedentarismo, posicionado en su sillón rojo escudriñando con el Magix-Telescopio (de las agencias NASA y ESA) el comportamiento de los niños del mundo. También deberíamos los humanos, en defensa de la salud del hombre de rojo, abandonar la costumbre de dejarle bebidas alcohólicas (mistela, brandy, güisqui..) para premiar su visita, pues tiene que ponerse a los mandos de su trineo, y el alcohol perjudica su salud, en especial su capacidad de concentración, su visión, y reduce, según investigadores de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá), reflejos, razonamiento abstracto, atención y memoria inmediata (lo cuentan en la revista Alcoholism, Clinical and Experimental Research). ¡Papá Noel, si bebes no conduzcas! (DGT).
Además, Papá Noel es un producto al servicio del consumo, un intruso que aterriza para destruir tradiciones, que incluso en algunos países se han realizado movilizaciones en contra de este personaje, que aparece en ocasiones fumando en pipa o tosiendo, tras su ¡jo-jo-jo!. Lo que faltaba con la gripe H1N1 circundando nuestro aire, y los niños en su regazo con posibilidades de ser contagiados; recuerden que hace unas semanas se descubrió en Noruega una mutación de este virus, y Santa Claus viaja de Norte a Sur. Obviamente declaro: «Yo soy de los Reyes Magos».
Las calorías no son nocturnas
Y llegados a la mesa comienzan a emerger cuestiones: «¡todos los años lo hacemos mal!, deberíamos de cenar a las ocho (20 h) pues las calorías se acumulan más como avanza la noche». Es un mito pensar que el metabolismo humano deje de funcionar, o lo haga al ralentí a medianoche, y por lo tanto, que ganemos más peso si la cena se realiza muy tarde; aunque no hay muchos estudios en humanos al respecto. Así, en la Universidad de Oregon (EE.UU) demostraron hace algunos años que las calorías ingeridas por la noche no producían más obesidad que las que se ingerían en cualquier otro momento del día; pero hay que advertir que los sujetos eran monos con un horario de comidas, y los que comían principalmente de noche no aumentaban de peso, siempre y cuando las calorías ingeridas no superaran las que quemaban diariamente, y este es el secreto.
Y siento decepcionarles, pero contra la resaca alcohólica, y «a ciencia cierta» no hay mucho, o esperar unas siete horas para metabolizar el alcohol. La ciencia concluye que no sirve como medida paliativa, ni tomar café, ni una ducha fría, ni los fármacos (propanolol, tropisetron...), azúcares (fructosa, glucosa…) o los suplementos dietéticos, que haberlos hailos, como los basados en la borraja (la infusión de sus flores se usa como sudorífico), la alcachofa o el higo chumbo. Quizás le convenga más beber mucha agua y esperar a que su alcohol deshidrogenasa realice su trabajo.
Con una sonrisa, y optimismo, les deseo a todos ¡Feliz Navidad!.