La variación de hábitos de sueño, en lugar de los cambios físicos, se pueden considerar ya una manifestación temprana de la pubertad según indican científicos de la Universidad de Tel Aviv (Israel) en la revista Sleep. La pubertad no es una etapa de variaciones físicas únicamente, sino también de cambios en el cerebro, la conducta, la regulación de las emociones y los patrones de sueño. Por lo tanto, hay que estar atentos a la posible aparición de somnolencia diurna, problemas emocionales, cognitivos y escolares. Los investigadores evaluaron el descanso en niños (9 a 11 años) durante dos años y en ese tiempo, los niños comenzaron a dormirse más tarde (unos 50 minutos) y dormir menos (unos 37 minutos); y algunos comenzaron a despertarse más veces por la noche.