MANUEL PORTOLÉS
A 360 kilómetros de altitud de la Tierra, aproximadamente, pues existe un desvío medio diario de unos 80 metros, la Estación Espacial Internacional (EEI o ISS) viaja a 27.700 kilómetros por hora y da una vuelta completa a la Tierra cada 92 minutos. Un proyecto de cinco agencias espaciales (Nasa, Agencia Japonesa de Exploración Espacial, y las Agencias Espaciales Canadiense, Europea «ESA» y Federal Rusa), que comenzó el 20 de noviembre de 1998 cuando el cohete ruso «Protón», depositó en órbita su módulo Zaryá construido para dotar a la estación espacial de propulsión y energía.
Múltiples habitaciones
La primera vivienda espacial, hasta hace unos días, tenía 373 metros cúbicos de volumen habitable, con una temperatura media de 26,9 ºC, y varias dependencias: «ITS» (estructura de armazón integrada, 1991-2007), su columna vertebral, que soporta los paneles solares y uno de los brazos móviles, entre otros equipos; el «Nodo 1» (Unity, 1998) conectado a Zaryá (1998), al módulo «Destiny» (con alojamientos) y al compartimento o cámara estanca Pirs (con escotillas de salida y sistemas de acoplamiento, 2001); «Zvezda», la primera habitación espacial, donde coexistían en los inicios de ISS el descanso con los sistemas de procesado de datos, mando de vuelo y control de propulsión, y no hay que olvidarlo, también con los llamados soportes de vida (un retrete entre otras aplicaciones); un laboratorio de investigación «Destiny» (2001), para comprender mejor, dice la ESA, como funcionamos en la Tierra; el «Nodo 2» (Harmony, 2007) o módulo de soporte vital, que además proporciona oxígeno, agua y electricidad, y que cuenta con dos dormitorios; y los laboratorios Columbus, Kibo (2008), y MRM2 (2009) que investigan en áreas como la biotecnología, producción de nuevos materiales y telecomunicaciones. Y desde hace unas horas hay que sumar a la ISS, fundamentalmente, el «Nodo 3» (Tranquility) y el módulo «Cúpula».
Precisamente hoy, si no hay contratiempos, los nuevos módulos integrados en ISS comenzarán su funcionamiento, y especialmente «Cúpula» (Cupola) abrirá sus contraventanas y sus habitantes podrán observar directamente el exterior, dispondrán desde una torre de control panorámica (visión de 360º), una vista magnífica de la Tierra. «Cúpula» una estructura de aluminio que pesa 1.600 kilos, tiene 2 metros de diámetro y 1,5 m de altura, y seis ventanas laterales trapezoidales y una superior de 80 cm de diámetro.
Y no se trata sólo de un lugar de esparcimiento para los astronautas, pues este mini módulo con vistas a la Tierra va equipado además con varios puestos de mando, como el de control del brazo robótico de la ISS, el de comunicación para actividades extravehiculares, en el exterior de la estación, o el de control de las maniobras de atraque de las naves de reabastecimiento. Sin embargo, esta gran ventana lanzada al espacio, aportará sin dudas un gran beneficio psicológico a todos los habitantes de la Estación Espacial; podrán ver la Tierra de forma panorámica cómodamente dispuestos, y no comprimidos entorno a un ventanuco. Las ventana con doble vidrio al interior, de sílice fundida (25 mm de espesor), y uno más al exterior, van equipadas con contraventanas que las protegerán del impacto de micrometeoritos y otros restos de basura espacial; además, estas estructuras, evitarán que la radiación solar eleve la temperatura en el interior de «Cúpula» o también que se escape el calor de la ISS. Los ingenieros de ESA calculan una vida media para las ventanas de 10 años, pero tienen ya diseñado un plan para su reemplazo en órbita.
Este magnifico módulo con ventanas se une al resto de la ISS mediante el «Nodo 3» de aleación de aluminio (cilindro de 7 metros de largo por 4,5 m de diámetro, y de 12.000 kilos), también recién llegado a la estación, construido por Europa, y que esta recubierto de 75 paneles que le confieren estabilidad y aislamiento térmico (capas de Kevlar y Nextel). En su interior además tenemos: un sistema de revitalización del aire con monitorización y que además elimina el CO2, un sistema de generación de oxígeno (desde agua), los propios sistemas de recuperación de agua (procesado de aguas residuales y de orina de cosmonautas), y junto a la segunda cinta de correr que tendrá el pisito espacial, se dispone del compartimiento higiénico encargado de procesar los desechos humanos, pues desde la primavera pasada son seis las personas que compartirán la ventana panorámica con vistas al mundo mundial, nunca mejor dicho.