En 2001, la publicación del Proyecto Genoma alteró permanente el panorama médico y científico, aunque los cambios a nivel individual llegan con cuentagotas, según indican esta semana varios científicos en la revista Nature. Una década después de la secuenciación del genoma humano, los científicos reflexionan sobre lo lejos que han llegado y lo mucho que aún les falta por recorrer. Entre las expectativas cumplidas hoy, están las pruebas genéticas que pronostican la propensión a padecer varias enfermedades, como los test para genes BRCA1 y BRCA2, que elevan el riesgo de una mujer para padecer cáncer de mama y de ovario, así como las pruebas para identificar a las personas que están en mayor riesgo de cáncer porque tienen mutaciones genéticas específicas. También, la secuenciación genética de los tumores ha dado lugar al desarrollo de medicamentos que atacan con mayor precisión y eficacia los puntos débiles de los cánceres, como Herceptina para el cáncer de mama. levante-emv londres