Levante-EMV, Nueva York
Una nueva membrana plástica que imita los poros presentes en las plantas, permite al CO2 y a otras pequeñas moléculas moverse a través de sus poros en forma de «reloj de arena», impidiendo el movimiento de las moléculas más grandes como el metano. La separación del CO2 del metano es un paso importante en el procesamiento del gas natural y en determinadas operaciones de reciclaje.
El nuevo material ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad Hanyang en Corea, la de Texas y el CSIRO (EE.UU). Este plástico ayudará a resolver los problemas de la separación de pequeñas moléculas, como por ejemplo filtrar los gases de efecto invernadero, aumentar la eficiencia energética de la purificación del agua, o producir energía derivada del hidrógeno.
La capacidad del nuevo plástico para separar pequeñas moléculas supera los límites de cualquier plástico convencional. Puede separar el CO2 del gas natural varios cientos de veces más rápido que las membranas plásticas actuales, y su rendimiento es cuatro veces mejor en lo que se refiere a la pureza de los gases separados. El secreto del plástico radica en la forma de sus poros, que separan con mayor velocidad las moléculas utilizando menos energía.