La frase «¡Tienes más cuento que Calleja!», fue muy utilizada en el siglo XX, para dar a entender que ciertas explicaciones sonaban a falsas o eran pura fantasía, como la inversión en I+D (investigación y desarrollo). Saturnino Calleja (1855-1915), editor de cuentos fundó en 1876 su editorial, y además de escribir libros de texto, ejercía su habilidad como cuentista cambiando argumentos, protagonistas y hasta el final de historias populares en otras latitudes, así nace «¡Tienes más cuento que Calleja!».
En próximas fechas (elecciones 2008) tendremos que vacunarnos contra las propuestas, siempre «nonatas» (en su totalidad) entorno a la ciencia y sus ecuaciones (I+D+i). Así, desde 2001 a 2005 en España hemos avanzado en inversión en I+D, pese a las promesas, tan sólo 0,17 puntos (del 0,96 al 1,13 % del PIB) y algo más en la Comunidad Valenciana (CV), 0,22 (del 0,77 al 0,99 % del PIB), como indica el «Informe Anual 2007 del Alto Consejo Consultivo en I+D de la Presidencia de la Generalitat sobre el estado de la investigación, el desarrollo y la tecnología en la Comunitat Valenciana» (extraño que el titular kilométrico no incluya a la «innovación» tan de moda hoy).
En el estado español aumento un 6 % el dinero dedicado a I+D entre 2004 y 2005, y en el último año del que disponemos cifras (2006) llego al 1,20 % del PIB, es decir un incremento de nuevo del 6 % con respecto al 2005. Si la promesa electoral del PSOE fue aumentar un 25 % cada año este presupuesto de I+D en 2006 alcanzaría un 1.67 % del PIB y en 2007 el 2,09 %, caminando hacia la Europa de 2010 con el 3 % del PIB en la catera; pero la realidad callejiana es bien distinta. El gasto en I+D como porcentaje del PIB (producto interior bruto) en España esta lejos de las medias de la OECD (2,1 %), UE de los 15 y de los 25. Nos siguen en la cola Hungría, Portugal, Turquía, Grecia y Polonia; no es para lanzar cohetes. La situación es peor cuando se analiza el gasto de las empresas en I+D. En este territorio (CV), hemos perdido fuelle en el número de empresas valencianas (menos 320) asociadas a los Institutos Tecnológicos, así como en el número de empresas valencianas clientes (menos 2.260) de estos institutos, pese al aumento ligero de investigadores en los institutos de la red IMPIVA. Un reciente informe de la Fundación para la Innovación Tecnológica (COTEC, 2007) indicaba que el gasto empresarial en I+D crecía por encima del 20 % respecto a 2005, tan sólo en 8 comunidades (Navarra, Madrid, Cantabria....), nunca en la CV.
Los miembros del Alto Consejo Consultivo llevan constituyéndose desde 1999 en una especie de consejo de sabios para diagnosticar las deficiencias del sistema de I+D+i, y me imagino que proponen soluciones. Un total de 66 profesionales y catedráticos de economía, investigadores en ciencia básica y médica, en medio ambiente y nuevas tecnologías, entre otros, vienen a Valencia para impulsar la Ciencia. Sin embargo, cuando vean los resultados del informe, el parón, el no despegar definitivamente del furgón de cola de la ciencia española, la frustración intelectual debe de ser mayúscula, especialmente si sus propuestas caen en saco roto.
La lectura de centenares de páginas del borrador del informe del Alto Consejo Consultivo, a falta eso sí de las últimas pinceladas de lo que llamo cosmética contable me conducen a ingresar al sistema de ciencia y tecnología valenciano en la unidad de vigilancia intensiva (UVI), y al sistema nacional de ciencia en cuidados intensivos (CI). En 2005 hemos disminuido en porcentaje, con respecto al 2004, de financiación pública con respecto al gasto total de I+D, así como la captación de fondos de las empresas en todos los sectores y hemos perdido 300 empresas que en 2004 contabilizaban como innovadoras; pero en España sucede peor, según el informe se perdieron 6.400 empresas más. Innovar, es lo que hacen las empresas continuamente (desde el siglo XIX) para sobrevivir al mercado, introduciendo nuevos productos y mejorando sus calidades, atribuirles ahora un adjetivo (I+D+i) solo sirve para completar discursos políticos y que a éstos se les llene la boca de pequeñas "ies". Pese a ello, en la GV el gasto de innovación no arranca y se mantiene en el 36 % (participación de la I+D y la innovación en el gasto total de I+D+i) en 2006 que ya teníamos en 2004.
No niego el esfuerzo de pasar de 447 millones de euros para I+D en 2001 a 868 millones de euros en 2005, pero también vino de la mano de un aumento notable del PIB en la CV. Por ello, cuesta creer que al gobierno le duela dedicar recursos económicos a la ciencia (deberíamos ser líderes en esto también con un 2 % del PIB), cuando invierte en atraer grandes eventos, poco afines a la cultura de esta comunidad. La situación es critica porque perdemos músculo, materia gris, científicos, que no sabemos alimentar adecuadamente.
El sistema valenciano suspende (ya que disminuye sus cifras en 2005, último año incluido en el informe, con respecto al 2004) en tesis doctorales leídas, patentes nacionales (incluso ya en 2006)... y reduce en el sector público el personal científico (en equivalencia a jornada completa); así, menos doctores en 2006 (que en 2005) en los Organismos Públicos de Investigación (OPIs, que recibieron un 9.2 % menos de cash) y Centros Sanitarios, y menos licenciados dedicados a la ciencia en las universidades y CSIC.
Sin embargo, aunque me preocupen más los suspensos que los aprobados, les daré una cifra positiva (hay más de una indudablemente): hemos crecido en la CV en publicaciones internacionales en 2006 (13,5 % respecto a 2005; 12,9 % en España), especialmente en las áreas de ingeniería y tecnología y ciencias sociales. Exceptuando las publicaciones multidisciplinares (tipo Science, Nature... de alto índice de impacto), media docena de artículos por año (made in Valencia), son los trabajos en las áreas de Ciencias Exactas (y Naturales) y Ciencias Médicas los más citados; en el periodo 2004-2006 cada trabajo recibió 7 citas (coloquialmente sirvió para algo; las pocas multidisciplinares originaron 40 citas por artículo).
El informe del Alto Consejo Consultivo no tiene desperdicio, y lamentablemente no puedo incluir todas sus conclusiones y paradojas en este artículo, pero citaré alguna más. Por ejemplo, que gastamos internamente en I+D por cada artículo que aparece en la base de datos del ISI (Information Sciences Institute, 2002-2006), o lo que es lo mismo el coste por «paper» científico: 225 mil euros si lo hacen los OPI de la GV, 201 mil euros en el CSIC, 144 mil euros si es en la Universidad, y más barato si lo hacen los Hospitales: un trabajo 10 mil euros, palabra del Alto Consejo Consultivo.
Los ciudadanos se deben de preguntar ¿cómo es posible que todo este suceda en España?, el noveno país más influyente en la economía mundial según el Índice de Gobierno de la Economía Internacional (IGEI, 2007), y precisamente en «El Año de la Ciencia 2007». Preguntas como esta las hago desde hace más de 700 semanas, que llevo con ustedes en estas páginas, y no veo inteligencia, ni interés en resolver definitivamente la ecuación I+D+i. Hace unos días en un cupón de la ONCE leía «La Ciencia nos toca a todos», que así sea, al menos en 2008.