Levante-EMV, Washington
En el mundo de los materiales comerciales, los más ligeros y baratos acostumbran a ser los mejores, sobre todo cuando esos atributos van acompañados de una resistencia superior y propiedades especiales, como la capacidad del material para recordar su forma original después de ser deformado por una fuerza física o magnética.
Una nueva clase de materiales conocidos como «espumas magnéticas» con memoria de la forma, ha sido desarrollada por un equipo de investigación de la Universidad de Boise (Idaho, EE.UU). La espuma está formada por una aleación de níquel-manganeso-galio cuya estructura se parece a la de un pedazo de queso gruyere, con pequeños orificios entre delgados puntales curvados de material. Los puntales tienen una estructura semejante al bambú, y pueden alargarse hasta un 10 % cuando se les aplica un campo magnético. El material retiene su nueva forma cuando se suprime el campo, pero la estructura atómica sensible regresa a su forma original si el campo magnético se gira 90 grados, un fenómeno denominado «memoria magnética de la forma».
La naturaleza del material le otroga un gran potencial para usos que requieren una capacidad de deformación grande y peso ligero, como las aplicaciones aeroespaciales y automovilísticas.