EFE
Estos ejercicios, realizados cada año sobre el 1 de septiembre, Día de la Prevención de Desastres, tratan de instruir a los japoneses para actuar en caso de que se produzca un seísmo de 7,3 grados en la escala abierta de Richter en Tokio o sus alrededores.
El primer ministro saliente de Japón, Taro Aso, y los miembros de su Gobierno, que serán sustituidos a mediados de este mes por la nueva Administración de Yukio Hatoyama, simularon que estaban en medio de una reunión cuando comenzó el supuesto terremoto.
Los simulacros de hoy, en los que participaron 205.000 personas más que en los celebrados hace un año, tiene lugar después de que el pasado agosto se registraran varios terremotos de gran magnitud en Japón.
Entre los recientes seísmos destacó el del día 11 en la provincia de Shizuoka (centro de Japón), que con sus 6,5 grados causó una víctima mortal y más de 120 heridos, además de problemas en el tráfico y el cierre de dos reactores nucleares.
En Japón, los edificios están construidos para soportar fuertes movimientos sísmicos debido a la frecuencia con que se producen, pues el país se encuentra situado en la confluencia de varias fallas.