EFE
La Comisión Europea (CE) propuso hoy que los Veintisiete contribuyan con hasta 15.000 millones de euros anuales en 2020 (21.891 millones de dólares) a la financiación pública internacional que necesitan los países en desarrollo para combatir el cambio climático, una oferta que ya ha sido criticada por su falta de ambición.
El Ejecutivo comunitario calcula que las naciones en desarrollo necesitarán alrededor de 100.000 millones de euros (145.942 millones de dólares) al año en 2020 para costear las medidas que deben tomar para recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos del calentamiento global.
De ese total, entre el 20 y el 40 por ciento tendrá que proceder de fuentes de financiación nacional (pública y privada) de los propios países en desarrollo; otro 40 por ciento del mercado del carbono -ingresos del comercio de derechos de emisión y mecanismos de desarrollo limpio-; y el resto de la financiación pública internacional.
Bruselas hila aún más fino y aclara que la financiación pública internacional (que calcula deberá situarse entre los 22.000 y 50.000 millones de euros ó entre los 32.107 y los 72.971 millones de dólares) no procederá sólo de los países industrializados, sino que las naciones en desarrollo más avanzadas (como India o China) también deberán contribuir.
La contribución de cada país a esta financiación será calculada en función de su responsabilidad por las emisiones y su Producto Interior Bruto (PIB), con lo que la aportación de la UE variará entre el 10% y el 30% -de 2.000 hasta 15.000 millones de euros (de 2.919 hasta 21.891 millones de dólares)-, en función del peso que se decida conceder a estos criterios.
"Si sólo se tuviera en cuenta el PIB, la UE aportará un 30% y si sólo se considerase la responsabilidad, el 10%", precisó en rueda de prensa el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, quien destacó que "todas las cifras" del documento que ha presentado hoy Bruselas son "aproximadas" y dependen del nivel de ambición que se demuestre en la XV Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, que se celebrará del 7 al 18 de diciembre en Copenhague.
La financiación a los países en desarrollo está considerado como uno de los elementos clave para desbloquear las negociaciones internacionales sobre cambio climático y lograr un acuerdo global que sustituya al Protocolo de Kioto a partir de 2013.
Dimas, que resumió la importancia de esta cuestión con su ya conocido eslogan "sin dinero no hay acuerdo", dijo estar convencido de que la propuesta de la CE recibirá críticas de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de los países en desarrollo.
En efecto, las críticas no tardaron en llegar.
Greenpeace y Oxfam difundieron hoy un comunicado conjunto para explicar que la oferta de la CE está lejos de ser suficiente, ya que, en su opinión, la financiación pública internacional debería elevarse hasta los 110.000 millones de euros (160.537 millones de dólares) y la contribución de la Unión Europea (UE) hasta los 35.000 millones de euros anuales (51.080 millones de dólares).
Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en inglés) aseguró que esta propuesta supone un "retroceso", y afirma que, aunque reconoce el esfuerzo de la UE por presentar cifras concretas, la metodología propuesta es "defectuosa" y las cantidades "totalmente insuficientes", según un comunicado de la organización.
La propuesta de la CE debe recibir aún el visto bueno del Parlamento Europeo (PE) y de los países de la UE.
Los líderes de los Veintisiete abordarán la cuestión en la cumbre informal del próximo jueves y está previsto que concreten la cifra y el mecanismo de financiación en la cumbre del 29 y 30 de octubre, aunque los más pesimistas aseguran que la decisión final podría retrasarse hasta el Consejo Europeo de diciembre.