La joven cineasta Mercedes Afonso se propone rescatar del olvido el cine romántico y nos trae El amor se mueve, un elogio a la vitalidad que nos transmiten los sentimientos. No es fácil en los tiempos que corren, más propicios a los títulos de acción. Sin embargo Afonso, licenciada en Historia del Arte y cortometrajista de éxito demuestra conocer los elementos con los que trabaja. Intérpretes capaces de hablar con la mirada, historias verosímiles y una estética visual acertada consiguen un conjunto final equilibrado y estimulante.
El amor como eje narrativo principal es un tema que pocos han logrado reflejar adecuadamente en el cine. Quizá quien mejor lo consiguió fue Leo McCarey con Tu y Yo en 1939, con tanta aceptación que fue capaz de realizar su propio remake en el 57 con Cary Grant y Deborah Kerr, un film tan memorable que cuando en el 93 Norah Ephron la versionó en Algo para recordar con Tom Hanks, volvió a conseguir un clamoroso éxito .
En su relato la directora nos propone dar significado a los colores. El rojo es la intensidad de los sentimientos, el violeta la duda y el temor a enamorarse, el blanco será la eclosión de la alegría. La secuencia de la fiesta de los indianos recupera la sensualidad del caribe decimonónico. Afonso expresa su sensibilidad social con el personaje del náufrago, interpretado por Mulie Jarju, el protagonista de las Cartas de Alou(90).
El amor se mueve es una película para dejarse llevar por sus relatos, para recordar y para contagiarse de su optimismo. Así no olvidaremos lo que mueve el mundo.