Josep Lluís Galiana
A pocos meses de celebrar su primera década de existencia, el Quartet de Clarinets Vert presentó en el Club Diario Levante, en estreno absoluto, tres nuevas composiciones de autores valencianos. Música de hoy escrita por encargo de esta singular formación camerística surgida en el seno del Conservatorio Profesional de Carcaixent a los compositores Ramón García Soler, Juan Pérez Ribes y Luis Blanes Arques.
Fundado en el año 2000, el Quartet de Clarinets Vert está formado por cuatro excelentes intérpretes y profesores que desarrollan su labor docente y pedagógica en prestigiosos Conservatorios.?Ellos son Salvador Navarro Valero y José Salvador Quilis Nácher (clarinetes en si bemol), ambos nacidos en Carcaixent; Salvador Catalá Vidal (clarinete en si bemol, requinto y corno di bassetto), procedente de Simat de la Valldigna, y el clarinete bajo recientemente incorporado a la formación, Antoni Chaveli Gómez, natural de Barx.
Sin ánimo de repetir los mismos juicios de valor vertidos en estas mismas páginas con motivo de anteriores visitas del Quartet Vert al Club Diario Levante, es de justicia remarcar la excelencia interpretativa y el buen momento artístico de este grupo autóctono. La insistencia en un repertorio siempre novedoso y original, el esfuerzo realizado en aras de la calidad instrumental y el rigor con el que trabajan los diversos estilos interpretativos hacen de este cuarteto una formación de referencia en el actual panorama de la creación contemporánea española a tener en cuenta tanto por compositores y aficionados, como por programadores y especialistas en la música de cámara.
Músicos valencianos
La velada fue encabezada por la breve, pero intensa composición del joven músico de Atzeneta d´Albaida y profesor de guitarra del Conservatorio de Ontinyent, Ramón García Soler. Apunts Op. 68 muestra una escritura ágil, en ocasiones lírica y de tímbrica tornasolada. Adscrita estilísticamente al serialismo —dodecafonismo inspirado en las técnicas del maestro de Alcoi Javier Darias—, los fraseos y la construcción motívica de estos apuntes musicales nos recuerdan a Hindemith, mientras prevalece la seriedad formal schoenbergiana.
Siguió la fantasía del veterano Juan Pérez Ribes (Montroi, 1931), El travieso jovial. Una obra de envergadura clásica con cuatro movimientos bien diferenciados y en los que mezcla intencionadamente y con solvencia artesana diversos y bien diferentes estilos. Del concertante imitativo a la prática aleatoria, Pérez Ribes propone una música alegre, divertida y agitadora de emociones, muy cercana a la «cartoon music».
Con el último opus del decano de la composición valenciana, Luis Blanes (Alcoi, 1930), se llegó al clímax del concierto. Sus Variaciones simétricas representan su magnífico legado. Si bien no pudo estar presente en el estreno de su obra debido a una dolencia que le tiene apartado de los escenarios desde hace unos meses, su infatigable y generoso espíritu y sus palabras —leídas por Salvador Catalá— nos acompañaron como en tantas otras ocasiones. Desde aquí, le deseamos una pronta recuperación.
Las variaciones de Blanes, dispuestas en tres secciones: Trinos, Equilibrios y Simetrías Seriales, demostraron nuevamente el impecable «savoir faire» de este gran músico. Experiencia, conocimiento y grandeza estética son las virtudes de un compositor, maestro de maestros, que, a partir de la complejidad de unos presupuestos lingüísticos modernos y de unos recursos compositivos arriesgados, hace una MÚSICA (no es un error tipográfico) con temperamento y personalidad propias, sumamente conmovedora e intelectualmente exquisita. Blanes es capaz de arrancar novedosas sonoridades y timbres a esta singular formación con la aparente facilidad de los grandes creadores musicales.