Preocupado por el porvenir de los suyos, un maduro profesor de literatura rompe las amarras con su pasado y se lanza mar abierto a buscar nuevo trabajo. Atrás quedan Kafka, Jan Neruda y Kundera.
En Sueños de juventud, Jan Sv?rák el director, realiza un elogio de las olvidadas virtudes de la madurez. El protagonista Josef sorprende por su imaginación indoblegable y en momentos se insinúa como una metáfora, alter ego de su propia ciudad, Praga. La capital de Bohemia, amante de la cultura fue invadida por nazis y soviéticos y aún no olvida la dominación del imperio austrohúngaro. Imperio siempre citado en las películas de Berlanga. Josef, anciano, tiene que adaptarse a distintos cambios inevitables, como la perdida de su autoridad en el colegio o la explicación frívola de su yerno cuando abandona a su hija. Sin embargo, decide buscar soluciones por insólitas que parezcan, quizá un signo del tiempo que vive. El simbolismo ha sido habitual en la cinematografía checa, que nació y tuvo que desarrollarse en tiempos de ocupación.
Sueños de juventud es un film sugerente que nos invita a descubrir las inesperadas flores de otoño. Evocando versos de Benedetti, el poeta que nunca estará lejos: Ayer llegó el otoño /y me sentí feliz/ /el botánico es un parque dormido/ que solo despierta con la lluvia/ Uds pueden irse/ yo me quedo.