Josep Lluís Galiana
El pasado martes asistimos en el Club Diario Levante al alumbramiento de un nuevo y jovencísimo grupo de cámara surgido del aula que la violoncelista valenciana Raquel Lacruz dirige desde hace algunos años en el Conservatorio Superior de Música de Castellón. Integrado por el clarinetista Ángel Peñalver Barceló, el viola Jaime Roda Segrelles y la pianista Aída García Donascimento, el Trío Hemiola mostró estar en posesión de suficientes mimbres interpretativos y destacadas capacidades expresivas para desempeñar una futura e intensa labor camerística que deseamos tenga larga trayectoria.
La experimentación con diversos repertorios y estilos, el estudio constante y la subida a los escenarios son asignaturas obligadas en la formación de todo músico. De su diligente cumplimiento se recogerán numerosos y preciados frutos. De ahí que la decisión adoptada por estos tres jóvenes intérpretes no pueda más que recibir adhesiones y parabienes. Su programa de concierto consistió en un amplio recorrido histórico por el mejor repertorio compuesto para esta clásica formación camerística. De Mozart a Jacob, pasando por Schumann y Bruch. Un listón realmente alto para unos debutantes que lograron superarlo con buena nota.
Gran repertorio camerístico
Del genio salzburgués, Hemiola interpretó íntegramente su Trío nº IV (Kegelstatt-Trio) KV 498. Fechada en 1786, es con toda seguridad la primera composición escrita para esta agrupación instrumental, formada por?clarinete, viola y piano. La partitura de Mozart destaca por la estilización del lenguaje y su madurez formal, así como por su marcado carácter vienés. La primera parte del concierto fue cerrada por el preciosista y ensoñador Adagio molto del Trío escrito por Gordon Jacob (1895-1984) en 1969. El compositor inglés indaga con éxito expresivo las posibilidades tímbricas de la combinación de estos instrumentos.
Cuatro de las ocho piezas para clarinete, viola y piano, Acht Stücke Op. 83 (1910), de Max Bruch, y el Ruhiges Tempo, mit zartem Ausdruck del Märchenerzählungen Op. 134 (1853), del también compositor romántico alemán Robert Schumann, colmaron de buena música el segundo tiempo del prometedor Trío Hemiola.