A mediados de los 60, en pleno esplendor de la comedia italiana,el genovés Pietro Germi conseguía sublimar el género llegando a la crítica social con «Signore e signori», que consiguió el oro en el Festival de Cine de Cannes de 1965, un filme con personajes de la clase media que ironizaba sobre las falsas apariencias.
Fausto Brizzi, el director de «Ex», recoge el sarcasmo de Germi y muestra con una sonrisa sin descanso un mosaico de personajes que desfilan rápidamente como en una pasarela, exhibiendo sus difíciles vivencias, dejando además un espacio para la sensibilidad social. Unos padres renuncian a sus hijos por priorizar sus intereses personales; un sacerdote duda entre sus votos y su pasado que reaparece como una realidad irrenunciable, o una joven pareja entra en crisis por que se impone el destino laboral. Para el director italiano Fausto Brizzi, el trauma de ser dejado«se sufre desde dentro pero es muy divertido desde fuera».
El largometraje «Ex» es una excelente comedia que va más allá de los enredos y recuerda oportunamente, como en un espejo, el otro lado de la realidad contemporánea.