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La cámara recoge el drama de las familias norteamericanas que son desalojadas de sus hogares víctimas de la inflexibilidad de los embargos, los rostros de dolor y el desamparo sobrecogen al espectador. El cineasta Michael Moore (Michigan, 1954) denuncia las injusticias de la crisis que asola a su país. El director entrevista a los agentes inmobiliarios que especulan con los restos del naufragio, compran a precio de subasta y consiguen beneficios importantes, sin contemplar la tragedia humana que es la fuente de su negocio.
«Capitalismo: una historia de amor» se remonta a los años 40 para dar una explicación a los norteamericanos sobre la génesis y el proceso de incubación de su crisis financiera que va más allá de sus fronteras. El director muestra las protestas sindicales de 1936, secuelas del «crak del 29» y la intervención del presidente Roosevelt que, apaciguando ánimos, prometió a los americanos el derecho al trabajo, la vivienda y la educación. Luego, llegaría la amplia expansión de la postguerra hasta el final del período Carter, presidente que advirtió de la necesidad de un cambio para conjurar las amenazas latentes. Fue muy poco escuchado y le sucedió la etapa del Reaganismo en la que el liberalismo creció de forma incontrolada. En la película se señalan las maniobras políticas que ejercieron los grupos de poder económico para actuar sin supervisión hasta que se produjo la gran crisis. Son entrevistados un amplio número de personajes, políticos, financieros y trabajadores, además de personas anónimas víctimas del cataclismo.
Sobre su último trabajo, Michael Moore ha declarado que «ataco a un sistema que alienta la corrupción. Mucha gente considera que es mejor agachar la cabeza, pero alguien tiene que levantar la voz. La tarea de un artista no es seguir a la multitud.»