El antithatcherista Stephen Frears, formado con Karel Reisz del Free Cinema, se consagró internacionalmente con el memorable, sorprendente, film de época, «Las amistades peligrosas» (1988) sobre la devastación social que causa la corrupción. Ensimismada en sus intrigas, la nobleza parisina no escuchó las convulsiones que harían perder la corona a Luis XVI. Ahora, Frears enfoca su mirada un siglo después, en la Belle Epoque, el esplendor que se extinguió con la Gran Guerra. Vuelve con Michelle Pfeiffer y Christopher Hampton, el guionista que recibió el Oscar por «Las amistades...» para mostrar un entorno elegante de falsas apariencias. París es la nueva capital del mundo elegida por las aristocracias frívolas a la vez que las vanguardias estéticas eclosionan. Mientras, las sacerdotisas del amor despluman a nobles alegres. La protagonista es una cortesana que intenta recuperarse del desamor. La cámara se recrea en el Palais du Biarritz, refugio estival de Napoleón III y la última emperatriz Eugenia de Montijo. El escenario se impone a las personas. En «Chéri», los personajes han perdido su máscara. Entre la nostalgia y la melancolía el paso del tiempo se ha hecho irreversible para una clase social. Ha sonado su ultima hora.