JOSEP LLUÍS GALIANA
«Todos compartimos el mismo cielo», azul celeste, como la portada del libro Poemas desde la prisión, diseñada por la educadora del Centro Penitenciario de Picassent y artista, Aurelia Villalba, y que el jueves era presentado en el Club Diario Levante. Con estas palabras, Mauricio Romero, uno de los autores del poemario escrito tras los muros de la prisión más grande de España por reclusos y reclusas del módulo preventivo Valencia II, quiso reivindicar que «ha sido una oportunidad única para aislarnos del mundo carcelario, quitarnos el número que nos identifica y mostrar nuestros sentimientos y nuestro dolor a través de la lectura, la escucha, la conversación y la escritura.» Romero, en representación de todos los presos y presas que han participado en el libro, aseguró que «la reinserción empieza por nosotros mismos, pero los apoyos que vienen del otro lado son muy importantes».
Desde la prisión es una «obra coral» que nace de la ilusión y la tenacidad del poeta valenciano de Jaén Abelardo Manuel Martínez, quien propuso a la coordinadora de formación de la prisión de Picassent, Eugenia García, la celebración de un taller de poesía dirigido al grupo de lectura «La litera», formado por internos y que «desde hace diez años —explicó la funcionaria— se reúnen todos los martes para hablar de libros, de sus vidas, del amor, de la guerra, del odio entre los pueblos, de la belleza de la poesía y, en definitiva, de sentimientos y de vida». Al taller de poesía, celebrado durante el pasado mes de noviembre, fueron invitados los escritores y poetas valencianos Carlos Marzal, Emili Piera y Carles Recio. Todos ellos acudieron a la presentación y mostraron su satisfacción por haber participado en este proyecto y con la certeza de que la dirección de la prisión de Picassent está por las políticas de reinserción.
Recio comparó la literatura con una lima que, «escondida dentro de un pan, introduje en la prisión para poder escaparnos unas horas». Piera, por su parte, explicó que «con esta iniciativa hemos intentado traer a este lado del muro lo que ocurre al otro, convirtiendo los poemas en túneles por donde comunicar ambos mundos». El Premio Nacional de Poesía Carlos Marzal defendió «el valor curativo de la poesía». Contra la teoría utilitarista del arte, Marzal ha comprobado que con este taller «la escritura es verdaderamente útil, medicinal y curativa si a través de ella se consigue la felicidad.»
«Faltan empresarios que quieran colaborar»
Ramón Cánovas, director del Centro Penitenciario de Picassent, aprovechó la presentación de Poemas desde la prisión para hacer algunas reflexiones. Con cerca de cincuenta años de experiencia en instituciones penitenciarias, este valenciano de Moncada aseguró que si «delincuentes somos todos y los que conducen, tres veces al día, porque miramos hacia otro lado cuando se habla de esta cuestión. ¿La prisión es para los demás, se preguntaba, o es el elemento sancionador de un estado contemporáneo? Y, ¿qué pasa cuando se trata de tu hijo o de un compañero?»
Cánovas alertó de que España lidera los países de su entorno con 164 presos por cada 100.000 habitantes, frente a Francia con 91 o Finlandia con 70, y que 3.000 valencianos cumplen condena fuera de las prisiones de la Comunitat Valenciana. «Nadie quiere una prisión en su ciudad», se lamentaba.
Arropado por la directora general de Bienestar Social y Solidaridad de la Generalitat, Pilar Collado, la alcaldesa de Picassent, Concha García, y miembros del equipo directivo de la prisión, así como por funcionarios, educadores y colaboradores, Cánovas insistió «en la necesidad de buscar alternativas a la privación de libertad; trabajo para dentro y fuera de la prisión y más colaboración de la sociedad; buscamos empresarios que quieran colaborar, y puestos para que, en un régimen abierto, una persona pueda integrarse en la sociedad. Los reclusos que pasan por un régimen abierto, aseguró, reinciden un 30% menos que los que salen directamente de la cárcel.»