Con un relato lacónico, la cineasta Antoniak presenta su Nada personal. La protagonista se deja para el olvido su atractivo y su gran sensibilidad, mientras el espectador se queda intrigado viendo cómo una persona llena de vitalidad trasforma su vida en un viaje sin destino. El filme avanza insensible hasta que aparece Stephen Rea, dando vida a un hombre que pregunta en silencio sin esperar respuestas mientras afloran lentamente los trémulos rescoldos de la memoria. Una película que sigue la magia poco visitada de los pasos sin rumbo, la misma que inspiró a Jack Kerouac al atravesar Norteamérica que recogió en su libro de culto En el camino (1951). Medio siglo ha pasado sin que nadie se atreviera a llevarlo a la pantalla hasta que se decidió Coppola que ya ha iniciado su producción. Posiblemente con elementos autobiográficos que explicarían la solidez de su historia. Nada personal seduce por la rara sensación de libertad que transmiten sus protagonistas. Un conmovedor relato lírico sobre la soledad extrema, esa que no alcanza casi nadie. Pero existe.