JOSEP LLUÍS GALIANA VALENCIA
«No es verdad que España importe energía eléctrica de otros países. Somos exportadores netos del 5% de la electricidad que producimos: 8.490 GWh (2010), es decir, una vez y media la energía que produce la central nuclear de Cofrents. Nuestro sistema eléctrico podría ser abastecido al 100% por energías renovables. La energía nuclear no es una opción; ya no se construyen nuevas centrales porque son muy caras e inseguras. Es peligroso que los reactores nucleares que ya han cumplido su vida útil sigan funcionando…». Estos son algunos de los titulares de esta crónica, que fueron vertidos por los ecologistas y responsables de las comisiones sobre energía nuclear de sus respectivas organizaciones, Carlos Bravo, Pep de la Rubia y José Juan Sanchis, durante el coloquio celebrado en el Club Diario Levante el pasado jueves y en el que, bajo el título Ara, tanquem Cofrents, se debatieron las razones que justifican el cierre inmediato de la central nuclear ubicada en la comarca del Valle de Ayora.
Todos coincidieron en criticar el nombramiento de Fabrizio Hernández como nuevo secretario de Estado de Energía por tratarse «de una concesión al lobby nuclear por parte del gobierno Español». Hernández trabajaba como perito de la consultora que realizó el informe que Nuclenor ha usado para exigir al Gobierno 951 millones por el cierre de la central nuclear de Garoña (Burgos).
José Juan Sanchis, licenciado en químicas, afirmó con rotundidad que ha llegado la hora de cerrar la central nuclear de Cofrents, argumentando que «ha cumplido su vida útil con más de 25 años de funcionamiento óptimo» y denunció que «la piscina de almacenamiento del combustible gastado sufre continuas y recurrentes averías y el único circuito primario del agua sufrió una fuga el verano pasado». Asimismo, el portavoz de Acció Ecologista Agró, explicó que el actual sistema de subasta en la gestión de las centrales nucleares conlleva «una importante y preocupante disminución de inversión en seguridad».
20 años de «viure sense nuclears»
El histórico activista valenciano del movimiento ecologista y antinuclear Pep de la Rubia recordó sus 25 años dedicados al ecologismo social y pacifista y los 20 años de la campaña Viure sense nuclears, que nació en el País Valenciano y se extendió por toda España. El representante de Ecologistes en Acció aseguró que las centrales nucleares son un gran negocio y avanzó la propuesta de su organización para el 2020: «0 fuel, 0 carbón, 0 nuclear, principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero». De la Rubia trasladó las cifras de las exportaciones de energía eléctrica a Portugal, Francia, Andorra y Marruecos, lo que demuestra que España no es dependiente energéticamente. «Con el desarrollo tecnológico aplicado a las energías limpias, concluyó, no es comprensible que la ciudadanía no exija el cierre de las centrales nucleares dada su peligrosidad y el grave problema sin resolver que supone el almacenamiento de los residuos radioactivos».
Carlos Bravo, responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace en España desde 1991, desplegó cuantiosa información sobre el panorama de la energía nuclear a escala mundial y afirmó que ésta es un obstáculo para las energías renovables. «Las moratorias de Aznar y de Zapatero en cerrar las centrales nucleares, insistió también Bravo, es porque son fábricas de hacer dinero y es muy caro construir nuevas». En la actualidad, funcionan 441 reactores nucleares en el planeta —ocho, en España— y la mayoría de ellos llevan más de 25 años funcionando. «El parque mundial de centrales nucleares es viejo (la más antigua tiene 43 años) y eso genera numerosos y peligrosos fallos de seguridad», criticó Bravo. «El sistema de producción de electricidad español está sobredimensionado, lo que provoca parones o bajadas en la producción eólica como en la madrugada del 2 de noviembre o el 24 de febrero de 2.800 Mw. (como tres centrales nucleares) y 800 Mw., respectivamente. Las energías renovables, que son más flexibles en su funcionamiento y gestión hicieron frente al 35% de la demanda; sólo la eólica, el 16%», afirmó.