TRÁFICO

«¿Cómo liberarse de los demonios?»

El cineasta portugués Manoel de Oliveira cuenta la historia de un fotógrafo judío perseguido en «El extraño caso de Angélica»

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LEVANTE-EMV VALENCIA ­
Una noche lluviosa en un pueblo portugués, Isaac es un fotógrafo de paso que recibe casi por casualidad el encargo de retratar a una joven recién fallecida. La familia quiere inmortalizarla para el recuerdo. Ante el cadáver inerte de una hermosa mujer, al realizar el retrato Isaac experimenta una sorprendente sensación: el rostro inanimado de Angélica recobra la vida por un instante, le mira fijamente a los ojos y le sonríe. En ese momento se inicia una inesperada historia de amor.
Manoel de Oliveira, el centenario cineasta portugués nacido en Oporto en 1908, revisita sus habituales inquietudes que impregnan su cinematografía en su última película, El extraño caso de Angélica. La pasión amorosa, la relación entre lo animado y lo inanimado, la comprensión del espíritu humano en su complejidad, el paisaje del Duero y la presencia de los trabajadores afloran a lo largo de toda la cinta. Pilar López de Ayala interpreta a una bellísima mujer que acaba de fallecer y Oliveira propone al espectador un interrogante, ¿qué puede pasar si un espíritu se libera y establece relación con una persona viva?
El relato de El extraño caso de Angélica fue escrito en 1952, pero para evitar problemas con la censura de la época, Oliveira prefirió archivar el guión. Casi sesenta años después, el director ha decidido terminar la realización de su película. «He adaptado el relato a las circunstancias actuales, declara Oliveira, el proyecto fue concebido después de la Segunda Guerra Mundial en el que, si no me equivoco, seis millones de judíos murieron. Fue un momento en el que los judíos huyeron a España y Portugal, y de allí tomaron aviones hacia Estados Unidos. Isaac, explica el autor, era uno de esos judíos que huyen de las persecuciones nazis y que se había asentado en Portugal como fotógrafo. Pero la guerra fue hace mucho tiempo, el siglo pasado, y los viñedos del Duero son diferentes, y los puentes y las casas también. Algunas cosas son lo mismo, pero otras han cambiado.», concluye Oliveira.
En la película, el pasado y el presente coexisten. Los personajes están vestidos como a mediados del siglo pasado, pero el escenario corresponde a nuestra época actual. «No traté de recrear los años 50, afirma el director portugués, hay evolución. A pesar de que la recreación es antigua, yo evoco el presente. Lo que me llevó a adaptar el proyecto original es que la persecución hoy es de una naturaleza diferente. Los problemas del mundo son diferentes. Hay una tensión caótica de cosas subyacentes, los problemas económicos y muchos problemas más.»
El director señala las diferencias con el proyecto inicial. En la versión anterior había un diálogo en el que, según Oliveira, «se debatieron las razones que llevaron a la persecución de los judíos, desde el antiguo Egipto hasta nuestros días. Pero luego pensé que sería más pertinente reflexionar sobre otros asuntos. Adapté el guión original hasta la fecha de hoy y cambié de la reflexión en el plano político a la deducción. ¿Con qué tuvo que enfrentarse Isaac, un judío, antes y con que tendrá que enfrentarse ahora? Sus visiones y los sueños de Angélica son, como él mismo dice, algo que alivia la presión de la persecución. Eso es un indicio de que Angélica proporciona una especie de liberación de sus demonios.»

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