JOSEP LLUÍS GALIANA
La misma tarde en la que Mariano Rajoy era investido en el Congreso de los Diputados, el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí enviaba un tweet al nuevo presidente del Gobierno de España desde el Club Diario Levante preguntándole sobre la ley de transparencia y de acceso a la información. El consultor político catalán se había desplazado hasta Valencia para presentar su último libro, La política vigilada. La comunicación política en la era de Wikileaks. «Pensar, decir y hacer es una acción inmediata. Ahora, la gente no debe esperar consignas del partido ni del dirigente político para pasar a la acción, explicó Gutiérrez-Rubí. Gracias a la nueva tecnología social, si tienes cosas que decir y que compartir, puedes hacerlo y no es necesario esperar a ser muchos. Por eso, hoy, es posible que una persona formule una pregunta al presidente de su país a través de un tweet, utilizando un máximo de 140 caracteres. Y si no me contesta, mala cosa para su credibilidad».
Gutiérrez-Rubí aseguró que «la política formal vive el síndrome del examen final de curso, cada 1.461 días, cuando finaliza la legislatura, y la ciudadanía prefiere la evaluación continua, permanente». El libro de Gutiérrez-Rubí «pretende explorar el fenómeno creciente de la política vigilada», como se encargó de recordar el gerente de CIVA-Comunicación, José Vicente Ferrer, durante la presentación organizada desde la Associació Ciutadania i Comunicación. «La política vigilada debe ser un acicate para la renovación, una alternativa al populismo y un contrapunto para romper la exclusividad (y con ella, sus posibles déficits) de los partidos políticos en el sistema democrático».
Un ADN vertical y jerárquico
Gutiérrez-Rubí cargó contra el formato de los partidos políticos «porque siguen el modelo leninista. Mientras que los partidos se mueven en un entorno analógico, la sociedad lo hace en un medio digital. Su ADN choca frontalmente con la ciudadanía por su centralismo democrático, su funcionamiento vertical y su estructura orgánica jerárquica, engrasada por una fidelidad y un seguidismo muy alejado de la independencia, creatividad y horizontalidad que exige la sociedad. Todo ello hace que los partidos políticos no sean operativos, dijo Guitérrez-Rubí, y se hagan necesarias nuevas estructuras cívico-políticas». El autor de Filopolítica: filosofía para la política animó a «ir creando estructuras informales para que la política formal €imprescindible€ responda de sus actuaciones».
Daniel Innerarity, autor del prólogo del libro, propone un eslogán alternativo a indignarse o comprometerse políticamente: «¡Comprended! Entendido en el doble sentido de hacerse cargo de la complejidad del mundo y las constricciones que nos impone nuestra condición política y, por otro lado, ser comprensivo con estas dificultades».
«La realidad se mueve más rápida que los procedimientos de gobierno»
Presentado y moderado por el presidente de Acicom, José Ignacio Pastor, el coloquio contó con la participación de diferentes expertos en comunicación política. El periodista y socio de Acicom José Vicente Gámir, quien se encuentran trabajando en su tesis doctoral sobre el uso político de la web 2.0, confirmó las palabras de Innerarity cuando afirma que «la realidad se mueve más rápidamente que nuestros conceptos y procedimientos de gobierno». Gámir aseguró que «para superar la desafección de la ciudadania hacia los políticos son imprecindibles las herramientas de participación. Sin embargo, en España, el aprovechamiento de las herramientas 2.0 es bastante pobre: ninguno de los dos partidos mayoritarios alcanza el 40%», afirmó Gámir.
En el mismo sentido, el asesor en comunicación política y miembro de Acicom José Vicente Ferrer, tras más de veinte años de trayectoria profesional en este sector, explicó que «cuando un alcalde sale a la calle es fundamental que sepa si sus vecinos están entendiendo lo que se está haciendo desde el gobierno municipal, que lo sepan en los bares, pero también en Internet y a través de los medios de comunicación. Eso hace diez años era impensable, pero ahora todo el mundo tiene opinión y el político está vigilado. Aunque también es verdad, asegura Ferrer, que esa transparencia hace que el político se vea sometido a un acoso mediático permanente y tenga miedo a salir, a dar la cara y a debatir con los ciudadanos». Para el gerente de CIVA-Comunicación, eso es lo que ha ocurrido en las dos últimas campañas electorales: «han sido mediocres; los políticos no han dado la cara, no ha habido participación y la ley electoral ha beneficiado al partido más votado». Para Ferrer, la desafección hacia los políticos se está viendo, por ejemplo, en el juicio de ex presidente de la Generalitat Valenciana: «no hay sociedad civil a las puertas del Palacio de Justicia».
Juan Medina, concejal de Quart de Poblet y también miembro de Acicom, trasladó su experiencia al frente del área de Comunicación y Gobierno Abierto de su población. Premiados internacionalmente por el proyecto Diego (Digital Inclusive e-Government), Quart de Poblet facilita el acceso a la administración electrónica, la e-Administración, a toda la ciudadanía, con especial atención en aquellos colectivos con más dificultades para utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, como personas mayores o personas con discapacidad. «Gobierno Abierto, según Medina, se trata de que la Administración pública tenga unos mecanismos de apertura, de participación, de decisión y de transparencia».