María Tomás, Valencia
La vida bajo las bombas es una película al servicio de un detalle en el que no reparan los medios de comunicación generalistas. La capacidad de la sociedad civil de trabajar de forma organizada por la paz y por los demás en las situaciones más conflictivas. La destrucción del Líbano a manos de Israel en el tiempo récord de un mes fue el hecho objetivo que aconteció y del que hablaron los noticiarios. La solidaridad que se desencadenó para acoger a los refugiados que llegaban del sur, el tema central de este documental que su director, Flavio Signore, presentaba en el Club Diario Levante dentro del II Festival de Cine, Paz y Derechos Humanos de Valencia.
El documental muestra una realidad que, con el ejemplo, propone soluciones que impliquen al espectador para actuar. «La unión se respiraba en las calles», afirmaba Signore. «Es triste que la guerra sea la que nos recuerde lo maravilloso que puede ser el ser humano», decía. Pero ocurre como señalaba el activista Emilio Asti. «El dolor tiene el poder de reunir». Si bien, como se afirma en el film, «la guerra te da la oportunidad de descubrir de lo que somos capaces pero también el color de los que deciden no hacer nada».
Así, en La vida bajo las bombas, se puede ver a centenares de voluntarios que ni siquiera se conocen entre ellos creando un tejido social con sus propios medios para atender a los necesitados. Incluso personas que ponen en riesgo su vida -la caravana por la paz- para acercar ayuda humanitaria en una situación de emergencia donde la comida y los hospitales son prioridad. Casi un manual para activistas.
Un documental para hacer una llamada al alto el fuego usando la cámara como herramienta de sensibilización «porque las guerras son catástrofes provocadas por tres líderes del mundo que creen que protegen la libertad», se dice en el film.
La de Signore es una apuesta de audiovisual sin guión y cámara en mano «con un lenguaje fílmico que refleja nuestra postura, que no es de observadores de una realidad externa sino de participar en ese movimiento solidario», afirma el realizador. «Lo nuestro es la resistencia pacífica contra la agresión y aclarar que algo no funciona. Si hay muerte y terror hay un error», afirma Signore para argumentar sobre la cultura de la vida, esa en la que se basa la sociedad civil «mientras los gobiernos deciden hacer las guerras». Una película ejemplo de que «todos podemos hacer algo juntos por estar mejor». El cine como una forma más de despertar conciencias.