M. T., Río de Janeiro. enviada especial
El contacto de profesionales que permite el festival no sólo genera confianza para lograr una coproducción beneficiosa. «Son encuentros para conocerse y abrir caminos siempre que se tomen decisiones valientes», señalaba el productor y distribuidor Antonio Mansilla. Y se refería, no sólo a la aventura de invertir de forma privada, sino a la necesidad de lo que Isa Albuquerque denominaba «ingeniería política y económica» que permita la integración de negocios. El responsable de la televisión pública brasileña, Orlando Senna, advertía del cambio de panorama que se está produciendo en las maneras de hacer cine, en parte, gracias al fortalecimiento de este tipo de foros internacionales (que tendrán su reproducción en Valencia durante los X Premis Tirant, en el mes de febrero).Y también porque se están implementado ayudas a toda la cadena de producción con apoyos para la distribución cinematográfica, hoy en día monopolizada por las majors norteamericanas.
Fragmentación de la exhibición
Porque Brasil es una cita. Pero el mercado asiático también se abre como otro ámbito inmenso de mercado. Si bien, Senna apuntaba que la comunicación audiovisual del siglo XX no es igual a la del siglo XXI. La crisis de las pantallas y la fragmentación de la exhibición es una realidad que «obliga a intervenir en toda la cadena. El 35 milímetros no puede sobrevivir. El cine ya es un producto comercial. No hay otro camino más que el multiformato que a la vez propone nuevos modelos de negocios, mientras la televisión ha de servir a todos ellos».
La productora independiente y realizadora Lina Chamie señalaba cómo la coproducción «me abrió puertas para la captación de recursos». Si bien, reseñaba que todavía está por «construir el entramado que haga posible salvar la mayor dificultad, que es que los productos lleguen al espectador». El productor valenciano Oscar Guisoni hablaba del «desfase entre el cine y el mundo político vinculado al cine». Y ponía el ejemplo de cómo «la maraña legal» hace que la Ciudad de la Luz de Alicante «no esté bien aprovechada».
La productora de Gullane Filmes, Manuela Mandler, explicaba cuestiones prácticas como «la importancia de que los proyectos nazcan ya como coproducciones», aunque resulta fundamental lo que indicaba Claudia Buschel, de O2 filmes, «que desaparezcan los gastos aduaneros». El responsable de Cinema do Brasil, André Sturn, hablaba de un cambio de mentalidad para la internacionalización del audiovisual. «Para tener éxito, ha de ser un proyecto compartido, no tener el tuyo e ir a pedir dinero a un socio europeo». «No hay forma de generar negocio si no entendemos lo que significa dar para recibir», apostillaba Eva Piwowarski reclamando «la retirada de los corsés de las políticas nacionales para disponer de todos los mercados».