S. S., Gandia
Silvia Bataller, una vecina de Ador de 34 años, está desde la mañana de ayer en huelga de hambre y aposentada a las puertas de su ayuntamiento para exigir al alcalde, Juan Vicente Estruch, del PP, que la atienda. Bataller ha tomado esta difícil y sorprendente decisión tras intentar hablar con Estruch durante los últimos cuatro años sin que el alcalde se dignara a atenderla.
La imagen de la mujer bajo un paraguas para protegerse de un sol de justicia sorprendió ayer a cientos de vecinos de Ador, más aún al tratarse de un día de mercado, y su protesta radical se convirtió en el tema del día en esta pequeña localidad.
El problema que denuncia Silvia Bataller y su marido, Salvador Palmer, radica en una supuesta infracción urbanística cometida por su vecino que ha llegado a derivar en denuncias por agresiones y amenazas.
Según el matrimonio, el propietario del terreno colindante vulneró la ley y ocupó un espacio público, por el que discurría un pequeño barranco, hasta llegar al linde de su vivienda. Silvia y Salvador aportan incluso documentación gráfica del plano de Ador que atestigua que se ha invadido el espacio público, y por eso han tratado de exigir al alcalde, durante cuatro años, que actúe, haga respetar el linde de los solares.