J.D. CASTELLÓ
Los ganados trashumantes han regresado a las montañas de Teruel. Las vacas y toros que durante el invierno han pastado en el término de Morella llegaron ayer a las montañas de Valdelinares. Desde junio hasta octubre los ganados permanecen a más de 1.500 metros de altura, aprovechando la hierba que ha crecido tras las nieves invernales. Se trata de reses bravas y de carne. La ruta dura unos tres días y atraviesa los términos de Morella, Ares del Maestrat, Vilafranca y Valdelinares. Los pastores guían a los ganados montados a caballo, con perros y todo terrenos. Los ganados de toros irrumpen en el paisaje y levantan una polvareda semejante a las manadas de búfalos en Estados Unidos.
Para los vecinos de Ares o Vilafranca es habitual ver los ganados trashumantes, pero aún así, resulta todo un espectáculo natural el avance de las reses ascendiendo las montañas. En Teruel se adentran en el término de Mosqueruela hasta llevar a Valdelinares. Su paso recuerda que lugares como las Fuentes del Llosar en Vilafranca, son, en origen, una vía ganadera. El uso de estos caminos para la ganadería tiene la preferencia asegurada por la Ley de Vías Pecuarias, aprobada en 1997. Sin duda, los momentos más complicados para los ganaderos son los pasos de carreteras. Algunos automovilistas no entienden cómo las reses tienen preferencia sobre vehículos a motor, que tienen sólo un siglo de antigüedad.