VORO CONTRERAS LLÍRIA
La empresa de Llíria para la que la mayoría de ellos llevaban más de veinte años trabajando cerró, semanas después de que su dueño se la vendiera por un euro a otra firma, que lo primero que hizo fue poner en venta la maquinaria y tirar a su veintena de empleados a la calle sin cobrar el sueldo de los últimos cuatro meses, más los retrasos.
Los ex trabajadores han denunciado esta situación en los juzgados, pero saben que este proceso siempre es lento, así que han decidido convertirse en "cobradores del frac" y presionar al que fue su antiguo jefe hasta que alguien les pague el dinero que se les debe.
Y así, cada mañana se sientan en el establecimiento de Llíria donde uno de los responsables de la carpintería para la que trabajaban acude a almorzar todos los días. Los jueves, día de mercado en la capital del Camp de Túria, se pasean entre los tenderetes y explican su situación a quienes les preguntan. "Nos engañaron diciendo que vendían la empresa para que siguiera abierta y ahora estamos en la calle sin cobrar".