CRISTINA MARQUÉS QUARTELL
Blanca y radiante, dos calificativos reservados a priori para la novia, no resultan del todo certeros tras conocer la exposición que se presenta en el Molí de Quartell. Esta singular muestra ha logrado reunir una serie de trajes utilizados por mujeres de la localidad. No obstante, el estereotipo de vestido de novia varía con los años y de ello se percata del visitante de esta especial plataforma de la moda improvisada en el Molí.
El recorrido comienza en el año 32, y la sorpresa es evidente. El negro es el color elegido para la ocasión. Uno de los modelos es de Matilde Soriano, madre de Pilar Beltrán, de quien podemos ver incluso el vestido utilizado en su viaje de novios. La tendencia del negro se mantuvo hasta bien entrada la década de los 40. El paseo por la moda nupcial se detiene ante el enlace de Eulalia Marco y Francisco Chordá. Este vestido, también negro, muestra ciertos cambios pero mantiene el color de la etapa anterior.
Con el avance de los años irrumpe el blanco, que rompe la sobriedad de los anteriores para otorgar mayor luminosidad al evento. La llegada de los sesenta se percibe con un giro interesante. Quienes se acerquen al Molí podrán observar el vestido de Isabel Marqués, quien llegó al altar con Remigio Queralt en 1961 y ya lucía un vestido de seda blanco.
La muestra ha logrado entusiasmar a los vecinos tanto de la localidad como de la comarca puesto que se trata de una historia local vivida y muy sentida. Amparo Navarro también ha cedido a la exposición el modelo que lució en su día para contraer matrimonio con Miguel Bonache.
La evolución de las galas se percibe especialmente en la década de los 70-80. Del encaje que lució Vicenta Llopis al primer vestido con corte al cuello de palabra de honor que presentó por las calles de Quartell Mari Ángeles Giménez. Por su parte Dolores Los Santos rompía la norma y optaba por el traje corto. Una de las más singulares puesto que se cosió ella misma fue Elvira Cerezo; una mujer que dedica actualmente su actividad a la costura.
La propuesta del Molí ha logrado despertar la implicación de decenas de mujeres de la localidad que tras visitar esta pasarela local han decidido participar de los siguientes eventos que se coordinen desde el Museo Etnológico.
La historia local, de sus vecinos y objetos que han podido salvaguardar del paso del tiempo son elementos potenciales para futuras muestras ."Jamás habíamos visto un resultado tan espléndido, los visitantes se muestran entusiasmados y quieren participar ", decía la concejal Rosabel Gaspar.
Del negro al blanco, de la seda al encaje o del cuello alto a la palabra de honor; tendencias de una moda que todavía hoy suscitan comentarios, entusiasmo e ilusión.