IRENE SÁNCHEZ ARTERO MANISES
Fue a la temprana edad de 9 años cuando el manisero Carlos Sanchis García descubrió su pasión por la fotografía. Fue gracias a su tío, José García Planells, la primera persona de la localidad que capturó instantáneas. Le gustaba jugar y curiosear por el laboratorio que tenía su pariente, ayudándole con los negativos "con la ayuda de la magia". "Ver que el papel blanco se ponía en una cubeta e iba saliendo la imagen poco a poco parecía cosa de brujería", comenta con una voz todavía ilusionada por el hallazgo.
Como era muy pequeño apuraba dos sillas para llegar al borde de la mesa donde su tío le enseñaba los trucos del revelado. Desde ese preciso instante decidió que quería dedicar el resto de su vida a lo que para él más que un trabajo ha sido una pasión. "Gracias a Dios he hecho lo que me ha gustado: la fotografía y, además, me ha servido para sacar a mi familia adelante, ¿qué más puedo pedir?" A lo largo de las seis décadas que lleva capturando imágenes ha ido enamorándose del oficio le enseñó su tío Pepet. "No sé si mi madre me daba de pequeño leche o revelador", apunta sonriendo.
Este vecino de Manises ha decidido donar a su ciudad natal gran parte de su legado más preciado. Su exclusiva colección de máquinas fotográficas pasará a formar parte del Ayuntamiento de la localidad, que va a crear un museo con el nombre del artista. Más de 4.000 cámaras de diferentes épocas forman parte de la donación de Sanchis que incluye también 5.000 fotografías suyas y de su tío que dan testimonio de las huellas del tiempo en Manises desde 1916. En octubre, el consistorio le concederá la distinción de "Hijo Predilecto".