MÓNICA ROS SILLA
Llevan trece años de lucha contra la pelicularia, un hongo que vive en las tierras húmedas y destruye el arroz. Cuando descubrieron el mal que causa el hongo en cuestión, pidieron ayuda a la Conselleria de Medio Ambiente, quien les subvencionó el coste del producto y les instó a contratar un avión o helicóptero para fumigar las tierras, a modo de prevención. La conselleria solo les pagó el producto un año, el resto lo asumen ellos de su bolsillo. Este verano, el helicóptero ha fumigado 60.000 hectáreas de los municipios de Silla, Sueca, Catarroja y Alfafar. Sin embargo, la pelicularia ya es evidente en los campos de arroz de la marjal de l'Albufera, y eso que, según los labradores de la zona "aún es pronto para cuantificar los daños, aunque por eso mismo ya sabemos que la cosecha de este año será una ruina".
Y es que los agricultores sí saben como destruir la pelicularia: quemando la paja del arroz. Sin embargo, desde hace dos años, una normativa europea les prohibe hacerlo y los agentes del Seprona les vigilan de cerca. "Ya no quemamos la paja del arroz y es lo único que destruye el hongo. Ya no sabemos qué hacer. Contratamos el helicóptero y damos dos pasadas. Llevamos hasta GPS para no desviarnos ni un mínimo. Y a pesar de todo hay muchos campos contaminados porque el hongo se queda vivo en la tierra, y cuanto más cerca estén las tierras del lago, mejor para él", aseguró el agricultor Vicent Calvo, Mustieles, hombre encargado de contratar el helicóptero que fumiga los campos de arroz.
Mustieles apuesta por realizar una quema "controlada" y por sectores, de manera que cada labrador respete la hora y el día que le corresponde. Además, Mustieles propone realizar las quemas a una hora concreta -de 11 a 17 horas- ya que "la paja está más seca y no se produce tanto humo que, al fin y al cabo, es lo que molesta a los vecinos".
De las 60.000 hanegadas que fumiga el helicóptero, 12.000 corresponden a Silla, y los daños se ven a simple vista. "Si un campo tiene pelicularia un año, la tendrá al año siguiente también. No importa la variedad de arroz que se siembre. El hongo va quemando y secando el arroz y entre los patos, el hongo y la crisis de la agricultura nos quedaremos con las tierras yermas. Hay agricultores que ya han dejado de plantar porque no es rentable".