PABLO GARRIGÓS XÀTIVA
Los bodegueros de la Costera y la Vall d'Albaida alertan de la difícil situación en la que están sus empresas porque "aún conservamos buena parte de las reservas de la pasada temporada y en pocas semanas llega la vendimia".
La situación económica y las nuevas medidas de la Organización del Comercio Mundial (OCM) del vino no parecen tener efecto. Desde principios de año, se han puesto en marcha varios programas para mejorar la situación de la producción vitivinícola basados en la promoción del vino en terceros países y la reconversión y reestructuración de los campos.
Sin embargo, los viticultores de la zona de Fontanars afirman que "esto va de mal en peor y muchas bodegas están aún con el 60% sin vender". Explican que uno de los principales problemas ha sido la eliminación de las destilaciones de alcohol de boca o "de crisis". Estas destilaciones utilizaban los excedentes de las cosechas para obtener bebidas como el brandy y licores. Los bodegueros afirman que, al eliminarlas, los 7.500.000 hectolitros que se destinaban a este uso, estan ahora en el mercado como vino. Por ello, la oferta ha aumentado considerablemente.
Este hecho ha tenido varias repercusiones importantes. Las destilaciones "de crisis" quedaban a cargo de la Administración Pública, la cual ponía un precio base al alcohol producido. Como ya no existe este precio, el mercado se ha liberalizado y ha hecho bajar la cuantía. Tanto los productores de la Font de la Figuera como los de Fontanars sentencian que les han dejado sin autoridad para negociar los precios en el mercado.
Estas complicaciones junto a las ayudas prometidas por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARN) y por la Conselleria de Agricultura, que no llegan, impiden que los objetivos de la OCM del vino se cumplan. Las medidas europeas pretenden modernizar los campos españoles eliminando las viñas menos productivas y diversificando las restantes.
No obstante, en la Comunitat no está ocurriendo. Fuentes del sector explican que en la zona de la Font de la Figuera, de las solicitudes realizadas para el arranque sólo el 8% han sido contestadas. Por tanto, muchas viñas no llegaran a tiempo para llevar a cabo el proceso de reestructuración y los viticultores perderán la oportunidad de beneficiarse de las ayudas estatales.