JAVIER RUIZ BUÑOL
La multinacional Cemex ha hecho pública su memoria de sostenibilidad del ejercicio 2008 en la que destaca que la planta de Buñol aumentó en ese ejercicio su emisión de CO2 a la atmósfera en casi 40.000 toneladas. Los responsables de la cementera achacan este hecho a la puesta en marcha del horno de cemento blanco, lo que necesariamente hacía que aumentaran las emisiones.
Desde Cemex se hace un balance positivo del pasado ejercicio desde el punto de vista medioambiental, ya que con las medidas implantadas se ha introducido un combustible alternativo a base de residuos que ha supuesto el 13,1% del combustible empleado y que ha permitido reducir las emisiones de CO2 en más de 18.000 toneladas sobre lo previsto. Esta reducción de la contaminación se basa en la sustitución del clinker -material empleado para fabricar el cemento- por combustibles alternativos en base a residuos sólidos urbanos. Según los responsables de Cemex han logrado reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera en un 23% en un año.
A pesar de estos datos, desde diversos colectivos políticos y sociales se sigue reclamando un mayor control sobre los combustibles alternativos que se utilizan en Cemex Buñol y su influencia sobre las emisiones a la atmósfera y su posible perjuicio en la salud de los ciudadanos. Desde grupos políticos como IAB se ha solicitado reiteradamente que el consistorio tenga acceso a los datos de los que dispone la Conselleria de Medio Ambiente, organismo encargado de velar por la no emisión de sustancias nocivas para la salud.
Otro dato facilitado por Cemex es el de una encuesta realizada en toda España a ciudadanos que viven cerca de sus plantas, una muestra de 3.000 personas. Según la cementera un 75% ha calificado con un 7,5 sobre 10 a la planta de Buñol, siendo la mejor valorada de España. Lo que no se ha reflejado en la memoria es la opinión del resto de los encuestados.