P. F. ALZIRA
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Los agentes de la Policía Rural de Cullera se plantaron a principios de julio y se negaron a conducir el Opel Astra que el ayuntamiento ponía a su disposición tras comprobar que la ITV había caducado el 20 de junio anterior, no disponía de seguro según la ficha de la Dirección General de Tráfico y estaba a nombre de una persona fallecida, además de carecer de un equipamiento mínimo. Este turismo había sido retirado de la vía pública tras detectar que estaba abandonado y tramitar su declaración como residuo sólido urbano o chatarra, aunque antes de ordenar su desguace, el ayuntamiento todavía quiso prolongar su vida útil al servicio de la policía.
No es un caso aislado. En los últimos meses, la escasez de vehículos oficiales ha provocado que la policía haya utilizado al menos cuatro turismos de estas características -habitualmente el ayuntamiento solicita al propietario que formalice la cesión- que son utilizados principalmente por el agente de informes, pero también por los guardias rurales y, en algunos casos, por el turno de noche, según han denunciado fuentes policiales, que indicaron que en estos momentos la plantilla tiene dos vehículos de estas características, un Renault Clio de color granate que se encuentra en el taller ya que no ha pasado la ITV y un Fiat Punto de color verde con doce años de antigüedad que el ayuntamiento recibió el 23 de junio con 140.000 kilómetros. Este periódico intentó ayer, sin éxito, recabar la versión del concejal responsable de Policía Local, José Gil, que no atendió las llamadas telefónicas.
La plantilla de la policía local de Cullera, que cuenta con casi 95 agentes entre fijos y contratados, dispone sólo de dos vehículos patrulla. La mayoría de las motocicletas suele estar fuera de servicio por averías y, según indicaron desde el cuerpo, hace apenas unos días de las cuatro existentes sólo se podía utilizar una y un ciclomotor.
Vehículos compartidos
También en precario se encuentra el servicio de policía rural desde que, hace unos meses, el vehículo todoterreno que tenía asignado para patrullar por el término municipal sufrió un grave accidente al estrellarse contra una pared cuando era utilizado por el turno de noche, por lo que se les asignó el vehículo del servicio de playas, aunque éste lo ha reclamado con el inicio de la campaña estival. Los rurales, en plena temporada del melón, pasaron a compartir el vehículo con el agente de informes, primero un Citroen ZX, que se averió, y con posterioridad el Opel Astra procedente del desguace hasta que se negaron a utilizarlo al carecer de ITV y seguro. Tampoco disponía de aire acondicionado y había perdido la tapicería del techo. Este turismo ya ha sido retirado.
El ayuntamiento ya ha requerido a al menos cuatro propietarios de vehículos abandonados la utilización de los mismos para compensar la escasez de medios de que dispone la policía local de Cullera para realizar sus desplazamientos. Algunos de estos turismos se utilizaban en un primer momento para controlar la venta ambulante ya que, al carecer de distintivos exteriores, no llamaban la atención en la calle.
Sin ITV ni seguro y a nombre de un fallecido
Los vehículos que el Ayuntamiento de Cullera rescata del desguace suelen tener una corta vida ya que son coches viejos que los propietarios han abandonado y que no se encuentran en las mejores condiciones. De hecho, el Opel Astra que los agentes de la policía rural se negaron a conducir más a principios de julio ya ha sido retirado, según indicaron fuentes policiales. Este turismo estaba pendiente de pasar la ITV, no tenían ningún seguro en vigor según se podía comprobar en la ficha de la Dirección General de Tráfico y figuraba a nombre de una persona fallecida, ya que al parecer no se había formalizado la inscripción a nombre del ayuntamiento.
Otro de estos vehículos se encuentra actualmente en manos de los mecánicos que tratan de ponerlo a punto para que supere la ITV.