RAFA HERRERO SAGUNT
La suelta de patos vivos en las cucañas marítimas que hoy se celebran en el Port de Sagunt vuelve a moverse en la incertidumbre que da la denegación del permiso por parte de la Conselleria de Gobernación y la voluntad tanto del ayuntamiento como de las peñas por mantener esta tradición.
En este sentido y aunque la federación que organiza las fiestas ha asegurado que "nosotros no vamos a hacer la suelta", el propio presidente, José Bosque, reconoce que "no sabemos qué va a pasar, porque lo que sí hemos hecho es repartir los 125 patos que teníamos entre las personas que los han pedido". En cualquier caso, el dirigente de la federación de peñas apunta que "Gobernación será la responsable si se tiran las aves sin control".
Estas palabras traen a la memoria la visita realizada hace poco más de dos meses a la localidad balear de Santa Margalida, donde representantes de las peñas del Port fueron instruidos sobre la fórmula para sortear las prohibiciones en la suelta de patos mediante su lanzamiento por unos enmascarados. Este sistema, que Can Picafort lleva utilizando un par de veranos, ha permitido al municipio mallorquín seguir con la tradición y evitar las sanciones.
Cuarto año sin permiso
Este modelo podría aplicarse también en el Port después de que la Conselleria de Gobernación denegara ayer por cuarto año consecutivo el permiso para realizar el acto. Los argumentos esgrimidos han sido las sentencias del juzgado de lo contencioso administrativo de Valencia y del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que consideran antinatural el trato que se le da a los patos durante la suelta.
Pese a estos precedentes, el alcalde de Sagunt, Alfredo Castelló, y el concejal de Fiestas, José Luis Martí, encabezaron ayer una representación municipal que se desplazó a Valencia para buscar el visto bueno del conseller de Gobernación al acto de hoy. Tras la negativa, Martí reconoce que "la indignación es muy grande puesto que no consideramos justa la resolución".