IRENE SÁNCHEZ ARTERO PATERNA
Un conflicto por el espacio de aparcamiento en la Plaza del Pozo, en Paterna, ha provocado un cruce de denuncias, incluso en el juzgado, entre uno de los vecinos del barrio y el dueño del bar de la zona. En la última semana, los agentes de la policía local, receptores de parte de las denuncias, han tenido que acudir más de 10 veces al lugar de los hechos. El problema surgió porque el residente en la Plaza del Pozo, que tiene en la puerta de su hogar un vado, trató de aparcar su vehículo en uno de los estacionamientos señalizados junto a la zona peatonal y vio que el dueño del bar había colocado dos obstáculos para evitar que dejaran coches, con objeto de tener paso libre a la terraza. El propietario sostiene que, "ante la chulería del vecino", que le recriminó haber puesto los pilones, llamó a la policía. Cuando la autoridad se personó, obligó al vecino a retirar su vehículo y a aparcarlo en otro lugar. El paternero, una vez estacionó su coche, volvió a casa y descubrió que estaba el agente esperándole para comentarle que sí que podía aparcar donde lo había hecho. "El policía creía que los del bar tenían aprobada la solicitud en el ayuntamiento para ocupar esta zona, pero no estaban en lo cierto y me hicieron cumplir con una ley que no existía", sostiene indignado.
Al día siguiente, el hombre aparcó junto al establecimiento, dejando entre la puerta y el vehículo menos de medio metro, lo que ocupa la acera. La policía le invitó a aparcar en otro sitio porque no estaba dejando "la distancia reglamentaria" a la salida de un local público y la bloqueaba. El vecino le preguntó cuál era esa distancia. "Todavía estoy esperando la respuesta. Yo no tengo la culpa de la estrechez de las aceras, eso es cosa de la concejalía de Urbanismo", apunta. La respuesta del vecino fue denunciar que el dueño tenía diversos objetos en la acera "que también le obstaculizaban el paso".
A partir de aquí se inició una escalada de llamadas a la policía para denunciarse mutuamente. Incluso el residente llegó a denunciar en el juzgado que los agentes le hicieron retirar su vehículo erróneamente.
El vecino se queja de que el bar "saca las mesas y sillas a la zona peatonal pública. Ya está bien, una zona pública no puede ser beneficio de un recinto privado". Sin embargo, el dueño del bar muestra la licencia municipal para instalar ahí su terraza. "Pagué las tasas el 22 de junio y me llegó la autorización el 31 de julio, es completamente legal", subraya.