XAVIER BOSCH SUECA
Sueca continúa conmocionada por el terrible accidente que segó la vida de dos de sus vecinos en las carreteras francesas la tarde del pasado domingo. Los dos hombres, Salvador García, de 38 años, y Francisco Martí, de 40, perdieron la vida cuando se disponían a cambiar la rueda de su automóvil, un Audi A4, en plena autovía, al ser atropellados por una conductora de 72 años que perdió el control de su vehículo, un Renault Clio, estrellándose contra los dos hombres y el coche estacionado en el arcén de la autovía A 54 situada entre Nimes y Arles. La correcta señalización de la detención del vehículo, con los triángulos a la distancia reglamentaria, no fue suficiente ante la fatal maniobra de la mujer que resultó herida grave en el accidente.
Salvador y Francisco conformaban junto a un tercer socio Hemeron Projects, una empresa especializada en desarrollar soluciones industriales, electrónicas e informáticas que colaboraba tecnológicamente, entre otros trabajos, en los espectáculos de la Pirotecnia Caballer. Varios eran ya los años en los que los suecanos se esforzaban en desarrollar elementos, como los controles digitales, necesarios a la hora de disparar castillos de fuegos artificiales, piromusicales y otros espectáculos más convencionales.
El hecho de que formaran parte del proyecto de la reconocida pirotecnia valenciana desde hace más de una década supuso desde que se conoció la noticia del accidente de los dos suecanos "que se viviera un duelo en la fábrica", según indicó el gerente de la pirotecnia, Vicente Caballer. Y es que su relación con los dos vecinos de Sueca era "íntima, iba más allá de lo profesional". "Hablé hace tres días con Salva ya que nos planteábamos un viaje juntos de vacaciones", indicó Caballer a Levante-EMV. "Nos llamó un amigo de Burjassot para contarnos el terrible suceso y no nos lo podíamos creer", añade Vicente Caballer padre, quien elogia la calidad humana de los dos suecanos: "Como personas no podían ser mejores, Salva era como un hijo para nosotros".
Ayer, y después de las gestiones efectuadas por el consulado español en Francia, los cuerpos de los dos vecinos de Sueca fueron trasladados hasta la capital de la Ribera Baixa.