LAURA SENA PUÇOL
Cuando se produce un relevo en un gobierno, especialmente si cambia el partido que tiene el poder, los que llegan siempre suelen encontrar sorpresas. Y más si el cambio es a causa de una moción de censura, en el que el traspaso de poderes no se celebra de forma normalizada. Pero la sorpresa ha sido mayúscula al descubrir esta semana el nuevo gobierno de Puçol (PSPV-EU-Pavalur) que sus predecesores del PP han programado una boda civil en el ayuntamiento el mismo día y a la misma hora que a las puertas del edificio se estará desarrollando la segunda jornada de bous al carrer. En la práctica, el acceso al consistorio el día 12 de septiembre -la fecha que figura en el expediente de ceremonia civil- es "inviable o peligroso" para los novios y los invitados, además de que horas antes se vallará y cerrará toda la zona. "El desgobierno ha sido tal que hasta en esto han metido la pata", critica el portavoz de EU, Juan Manuel Busto. Aunque el nuevo gobierno ya lleva varias semanas, no fue hasta hace unos días cuando descubrieron el problema, ya que el expediente estaba "tirado en el suelo con papelotes en el despacho de la antigua secretaria del alcalde", asegura la concejala Pepa Conesa, responsable de oficiar las bodas en septiembre y de "buscar una solución con los novios".
La pareja ha recibido la noticia de que, a dos semanas de su boda, no podían casarse en el ayuntamiento como un jarro de agua fría. Ambos, residentes en Valencia y con un banquete contratado en un restaurante de Puçol, iniciaron los trámites a principios de junio y, de hecho, el expediente judicial llegó resuelto al consistorio el 30 de ese mes. Han abonado las tasas y repartido invitaciones en las que citan a sus familiares en el ayuntamiento a las 18.30 horas.
Pero en ese momento, vaquillas, recortadores y aficionados taurinos estarán a las puertas del ayuntamiento dando vida a una de las prácticas más arraigadas en Puçol: los bous al carrer, que comienzan a las 17 horas y acaban al anochecer. Y además, la fecha de los toros se conocía al menos con un año de antelación porque "son siempre en las mismas fechas, el 7 de septiembre y el sábado siguiente". De ahí que ya se tenga el permiso de la Delegación del Gobierno y se hayan contratado seguros y servicios sanitarios.
En las reuniones y conversaciones que los responsables municipales han tenido con los novios a lo largo de toda la semana, se han analizado diversas opciones -celebración de la ceremonia el día 11 en el ayuntamiento y organización de una boda ficticia el 12 en otra instalación municipal o en el restaurante, o bien traslado del casamiento al juzgado, que es el único recinto donde legalmente se puede celebrar - pero hasta hoy no ha habido acuerdo y la pareja no va a cambiar la fecha de la boda.