LORENA GIL LÓPEZ SAN VICENTE DEL RASPEIG
Sant Vicent del Raspeig vive desde hace unas semanas una insólita batalla de las golosinas que ha dado lugar a una denuncia presentada ante la Concejalía de Sanidad de este ayuntamiento y que ha provocado que se abra una investigación municipal.
La AVV El Trabajo del barrio El Tubo ha denunciado que numerosos menores, e incluso personas mayores, recogen golosinas que luego se comen del contenedor de basura de una conocida firma de golosinas de esta ciudad. Estos productos, caducados, son desechados por la firma que los deposita en un contenedor identificado con los datos de la propia mercantil. Según el colectivo vecinal, desde hace varios meses, empleados y responsables de la empresa, ubicada en El Tubo y que posee dos naves almacenes, tiran en los contenedores "gran cantidad y variedad" de chucherías.
El problema surge cuando los menores de la zona han tenido conocimiento de esta situación: "Se ha corrido la voz y vienen en bicicleta de otras zonas de San Vicente para llevarse bolsas de gran tamaño repletas de golosinas para consumirlas", dice la presidenta de la AVV, Teresa Sagrario Reyes
No solo eso, sino que ha llegado a acudir al lugar un coche y varias personas se han llevado cajas y cajas "para venderlas en las fiestas locales", según le admitieron a la propia presidenta.
Reyes afirmó que la asociación se ha visto obligada a realizar la denuncia por la "preocupación" de que algún menor resulte intoxicado al consumir las chucherías. "Varios vecinos me han dirigido quejas y yo misma he visto a niños y niñas rebuscando en el interior de los contenedores", indicó. Los vecinos de El Trabajo, en su denuncia, solicitan que el Ayuntamiento obligue a la empresa a "usar contenedores adecuados para el vertido de las golosinas que a diario desechan o las trasladen al centro de vertidos", en el Polígono Canastell.De esta forma quieren conseguir que nadie, sobre todo menores, "puedan tener acceso a dichos alimentos y puedan consumirlos como hasta la fecha vienen haciendo todos los días".
Entretanto, la empresa declaró a este diario que la acusación vecinal es "ilógica" y se mostró "tranquila" ante una situación que escapa de "nuestra competencia".
Según fuentes de la mercantil, en los quince años que llevan trabajando en El Tubo no han tenido "ningún problema" y han pagado los correspondientes impuestos de residuos.
"Nosotros tiramos la mercancía a los contenedores y lo que sucede después se nos escapa de las manos", aseguraron fuentes de la empresa, que añadieron que no pueden "tener a una persona delante del contenedor las 24 horas vigilando". Por último, en relación a la denuncia vecinal de que el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) hubiera comunicado en su día a la empresa esta situación, las mismas fuentes indicaron que no saben "nada".