A. P. F. XÀBIA
Con su planta desalinizadora funcionando a medio gas y los pozos con reservas de sobra, Xàbia se las prometía muy felices este verano. Sin embargo, el reventón del jueves en la tubería del Portitxol y la Barraca ha puesto en jaque el suministro de agua en buena parte del cabo de la Nau.
Entre 1.500 y 2.000 viviendas, según los propios afectados, llevan sin agua desde el viernes por la tarde. Además, el suministro no se restablecerá completamente al menos hasta mañana miércoles. De ahí que la empresa municipal de agua, Amjasa, trasladara ayer camiones con cubas de 12.000 litros de agua a la Granadella, el cruce de las carreteras del cabo de la Nau y Cap Negre y el de la carretera de la Guardia y la Granadella. Los vecinos afectados llenaron en estos camiones sus garrafas.
La imagen evocó la de aquellos veranos en los que el agua potable se agotaba en Xàbia y de los grifos manaba suministro salado. Luego se construyó la planta desalinizadora y hasta este fin de semana el municipio parecía inmune a los problemas de agua.
Para los negocios de hostelería de la cala de la Granadella, el fin de semana ha sido dramático. Sus empleados acarrearon cubos de agua del aljibe de una de las viviendas de la zona hasta que no quedó ni gota. El corte de sumnistro coincidió con un fin de semana de fuerte ocupación, en el que esta playa estaba repleta de turistas. Si para los chalés no tener agua ya es una complicación grave, para los bares y restaurantes la cosa es todavía peor.
Uno de los trastornos fue que los aseos quedaron fuera de servicio. El ayuntamiento tardó en reaccionar, ya que hasta la tarde de ayer no instaló junto a la playa módulos de aseos químicos.
De hecho, los responsables de estos negocios criticaron que el consistorio y la empresa Amjasa no avisaran del corte de suministro y tampoco tomaran hasta ayer, tras todo un fin de semana sin agua, medidas como la de los camiones cuba.